Antes de pronunciarse a favor del referendo, el Parlamento crimeo votó la anexión a la Federación Rusa, frente a lo cual el Gobierno de transición en Kiev emitió un mandato de arresto para el premier crimeo, Serguéi Aksionov, y para el presidente del legislativo, Vladímir Kostantinov.
Horas después, el Parlamento ucraniano inició el procedimiento para disolver al secesionista de Simferopol y suspender la consulta.
Crimea pidió al presidente ruso, Vladímir Putin, la unión de la península a Rusia y adelantó la consulta popular para el 16 de marzo (originalmente estaba prevista para el 30). Los electores de este territorio estratégico podrán elegir entre unirse al territorio ruso o tener una mayor autonomía.
"Estoy absolutamente convencido de que los crimeos apoyarán el ingreso en la Federación Rusa. Hemos esperado 23 años y ahora tenemos una oportunidad histórica de volver a unirnos con Rusia", afirmó Andréi Kozenko, viceprimer ministro de la autonomía ucraniana.
El Kremlin no tardó en confirmar que Putin recibió la nueva demanda de adhesión, añadiendo que ya abordó la cuestión con su Consejo de Seguridad.
La decisión de las autoridades crimeas, donde desde el sábado están apostadas decenas de militares rusos bajo el pretexto de proteger a la minoría rusohablante de los grupos ultranacionalistas que derrocaron al presidente del país, Víktor Yanukóvich, fue duramente cuestionada por el mandatario estadounidense, Barack Obama, quien advirtió que el referendo violaría la ley internacional y la Constitución ucraniana. "En 2014, los tiempos en que las fronteras podían ser redefinidas despreciando a los dirigentes democráticamente electos han pasado", aseguró.
Las mismas palabras fueron empleadas por la canciller alemana, Angela Merkel; por el presidente del Comisión Europea, Herman van Rompuy; y por toda la cúpula de la UE, reunidos de manera extraordinaria para buscar una solución a la crisis ucraniana.
Por su parte, el secretario de Estado, John Kerry -que mantuvo encuentros en Roma con su par ruso, Serguéi Lavrov, pero sin lograr avances para alcanzar el fin del conflicto-, dijo que "Crimea es parte de Ucrania". "Apoyamos la integridad territorial de Ucrania. No puede dejar que Rusia, o cualquier otro país, desafíe impunemente las leyes internacionales", añadió.
El ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, lanzó la alarma: si Crimea se une a Rusia "quiere decir que no hay más paz internacional ni ciertas fronteras".
El anuncio sobre el referendo, que fue imitado ayer a la tarde por la ciudad de Sebastopol (donde tiene sede la base de la Flota rusa del Mar Negro), provocó que las acciones rusas cayeran y el rublo se debilitara aún más. La agencia Moody's dijo que la situación era negativa para la calificación crediticia de Rusia.
Por su parte, el primer ministro interino de Ucrania, Arsení Yatseniuk, advirtió ayer que responderán con las armas si Rusia incurre en nuevas acciones en su territorio y sostuvo que es "ilegítimo" el referendo convocado en Crimea. "Crimea es y seguirá siendo Ucrania", sostuvo y reclamó a Moscú que "retire a los militares y no apoye a las fuerzas que quieren dividir" al país.
En tanto, en la región autónoma, poco después de hacerse pública la decisión del Parlamento, comenzaron a sonar canciones patrióticas del estilo de "Rusia es nuestra patria", mientras los congregados ondeaban banderas tricolores rusas, soviéticas y crimeas en las calles.
"La victoria de Rusia es inevitable. Aquí todos hablan ruso, no ucraniano. Rusia es nuestra patria", comentó Olga, una universitaria de 19 años que bailaba sin parar de la emoción al son de la música.
| Agencias Reuters, AFP, ANSA y EFE |


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