24 de febrero 2010 - 00:00

Cristina buscará hoy en Olivos quórum empresarial

Héctor Méndez
Héctor Méndez
Hoy a las 13 en Olivos se concretará el primer encuentro de Cristina de Kirchner con lo más representativo del empresariado argentino, en un almuerzo que tiene como objetivo -al menos desde el Gobierno- contrarrestar la mala noticia que será el cambio de guardia en el Senado.

Podría decirse entonces que, una vez perdido el control en la Cámara alta, Cristina buscará el quórum empresarial. No le será sencillo: si bien es harto improbable -hasta por una cuestión de cortesía- que alguien use el micrófono que circulará por las mesas para expresar alguna queja, también es cierto que los ejecutivos irán hoy con una larga lista de reclamos «in péctore», que ya expresaron (o expresarán en los próximos meses) en conversaciones con funcionarios del Gobierno.

Cada uno de los sectores tiene sus propias cuitas, pero -tal como lo adelantó este diario el lunes- los tres temas que unifican el reclamo empresarial son la inflación, la falta de financiamiento y las negociaciones salariales. Yendo más a los temas específicos, quienes manufacturan o venden productos de consumo que caen bajo la férula del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, querrían que los controles de precios desaparecieran del panorama; quienes exportan pretenden evitar que las subas de salarios en dólares les resten competitividad; las industrias verían con alegría que -un lustro después de que la Corte Suprema creara un vacío legal en el sistema de ART- el Gobierno sancionara una nueva ley de accidentes de trabajo; quienes no logran cobrar reintegros a la exportación o la devolución del IVA insistirían en que se les liquiden esos montos pendientes de pago. La lista de quejas podría continuar a lo largo de varias páginas (aun considerando que, una vez más, el campo fue excluido de la convocatoria).

En sentido inverso, y por sus propias dificultades tanto de caja como políticas, el Gobierno no tiene mucho más para ofrecerles a los empresarios que una foto con la Presidente. La imagen, obviamente, es hoy mucho más deseada por el matrimonio Kirchner que por los empresarios: las cosas cambiaron desde los no demasiado lejanos días en que el éxito de un congreso o simposio organizado por una entidad empresarial se medía por la cantidad de funcionarios que aceptaban concurrir.

El carácter y la dimensión del cambio se evidenciaron el lunes, cuando el ministro de Economía, Amado Boudou, anduvo las once cuadras que separan su despacho en el Palacio de Hacienda del edificio que alberga a la Unión Industrial Argentina (UIA) en Avenida de Mayo, para tratar de convenir una agenda «suave» con los industriales para el almuerzo de hoy. Hasta hace no mucho tiempo, el camino recorrido era el inverso.

Boudou logró a medias su misión; ayer, en una casi tranquila asamblea, la junta directiva de la UIA -el órgano donde están representados todos los sectores y las provincias- le reclamó a Héctor Méndez que hoy hable en Olivos de las ART (les aumentaron las cuotas a las empresas hasta un 100%, en virtud de un decreto por el que se incrementan las indemnizaciones por accidentes de trabajo), la falta de fondos en los bancos para financiar proyectos productivos y los «ruidos políticos» que alteran la estabilidad.

Aunque parezca curioso, las listas de invitados se fueron completando entre el sábado y el lunes; fueron incluidos durante el fin de semana, entre otros, Guillermo Cascio -CEO de IBM Argentina- y Enrique Pescarmona. En cambio, volvieron a quedar afuera del convite los presidentes de las grandes cadenas de supermercados extranjeros, Walmart y Carrefour. Cuando se preguntó por qué estas exclusiones, la respuesta fue poco menos que incomprensible: «El referente del sector es Alfredo Coto, y él nos representa a todos». Cabe preguntarse entonces por qué Federico Braun, de La Anónima, volverá a compartir el frugal menú de Olivos con un par de centenares de empresarios. Quizás sea porque casi todas las sucursales de su cadena están en la Patagonia.

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