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Cristina, a la Bolsa de NY para que le hablen de París
Hoy arrancará quizá la agenda más importante de su viaje; algo similar le sucede a su marido. La Presidente llegará a las 11 a la Bolsa de Nueva York para ser recibida por Duncan Niederauer, el CEO de esa institución. El encuentro no es clave por los resultados inmediatos que pueda tener, sino porque es parte vital de la política de seducción a inversores que los Kirchner siempre despliegan en esta ciudad. Llega después que Amado Boudou se reunió el jueves pasado con potenciales inversores, cerca del lugar donde ella estará, y de haberle dicho luego al mercado que no está interesada en que le presten, aunque sea a tasa baja.
El sentido del viaje desde la calle 57 hasta Wall Street es otro: mostrarse en medio de las presiones por la negociación, aún congelada, por la cancelación de deuda con el Club de París. De eso le hablará en la Bolsa y para eso va la Presidente, sosteniendo una vez más que cualquier oferta de pago no tendrá incluida una revisión del FMI. Es un diálogo que deberá continuar Boudou dentro de 10 días en Washington, donde ya confirmó que irá para la Asamblea del Fondo.
Niederauer escuchará el relato de boca de Cristina de Kirchner sobre la evolución económica del país, algo que no le es extraño, aunque la Argentina esté aún muy lejos de ser un destino atractivo para los compradores de acciones.
Para ese momento, Néstor Kirchner estará llegando a la casa de Jorge Argüello, hiperactivo en la organización de este viaje a Nueva York. Allí almorzará, junto con el dueño de casa, con Eliot Engel, representante demócrata jefe de la comisión que atiende los asuntos del Hemisferio Sur y uno de los pocos que entiende sobre Latinoamérica en el Capitolio. Con Engel también hablará Kirchner sobre los bonistas: el legislador fue presionado en varias ocasiones por los holdouts y, juran en el Gobierno, todavía no fue permeable a esos pedidos para sancionar a la Argentina.
Del New York Stock Exchange, Cristina de Kirchner volverá a su hotel para el encuentro con empresarios. Esa velada a puertas cerradas, donde después habrá conferencia de prensa, fue organizada por Susan Segal, del Council of the America, que esta vez abandonó, por pedido de la Presidente, el lujo de un almuerzo en el hotel Waldorf Astoria, para recluir a los empresarios en un salón del Four Seasons.
Allí el Gobierno se siente más protegido y cómodo, una suerte de extensión de la Casa Rosada, donde le provee asistencia todo el personal traído desde Buenos Aires, incluida la famosa agua mineral con bajo contenido de sodio que toma la Presidente y que es chequeada, junto con la temperatura del lugar donde se encuentre, por una secretaria especial que ya se ganó el mote de «madam des eaux», como se estilaba en la corte francesa.
Allí Cristina de Kirchner recibirá una comitiva de empresarios con intereses en el país integrada por la minera Barrick Gold (anticipo de otro dolor de cabeza en el Congreso, especialmente con Miguel Bonasso, padrino de la Ley de Glaciares); la Boeing, siempre interesada en venderle aviones a la nueva Aerolíneas Argentinas; el Grupo Rockefeller, Monsanto, Mitsubishi, el laboratorio Pfizer, Continental y Discovery Comunication, dentro de una lista de 20 en total.
