Cristina le pidió a Francisco que intermedie por las Malvinas

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Fue un encuentro que llegó mas allá de lo que esperaba el propio Gobierno en sus mejores sueños. Cristina de Kirchner y el papa Francisco dieron todas las señales posibles de acercamiento en poco mas de 40 minutos que duró el encuentro donde hubo una presentación de la delegación argentina, entrega de regalos y luego el esperado almuerzo a solas. La Presidente habló de Malvinas, el Papa la felicitó por sus ideas sobre la Patria Grande, se dialogó en el almuerzo sobre el flagelo de la trata de personas; pareció en que 40 minutos habían desaparecido los choques que en los últimos 10 años obligaron a los Kirchner a mudar de la Capital Federal el tedeum cada 25 de mayo para no tener que escuchar el sermón del cardenal Bergoglio. Para eso, aunque el kirchnerismo se niegue a aceptarlo, es que existe el lenguaje de la diplomacia que ayer funcionó a la perfección.

La Presidente (encargada mas tarde de contar el encuentro, como suele hacer en cada viaje al exterior) hizo jugar en todo momento la relación entre ambos como jefes de Estado, aunque recordando cuando podía que se trataba de la mandataria del "país en el que había nacido el Papa". Hubo agradecimiento, casi con ternura, a la invitación al "ultimo almuerzo" antes de tomar el cargo, tres ejes centrales de conversación que fijó Cristina de Kirchner y un tema fuerte: le pidió a Francisco su intermediación para lograr encausar un diálogo con Gran Bretaña por las islas Malvinas. Era imposible que la Presidente no llegara al Papa con ese tema, mas cuando el propio premier inglés, David Cameron, abrió el camino al criticar al recién electo papa por las declaraciones sobre la posesión de las islas Malvinas en su vida previa como cardenal Jorge Bergoglio.

Todo ese tramo del diálogo se dio en el almuerzo privado ya que ante las cámaras sólo hubo cruce de regalos y el relato corrió por parte de Cristina de Kirchner: "Luego de muchas anécdotas y de muchas cuestiones que tienen que ver con la Argentina y demás, abordamos un tema muy sentido para nosotros, los argentinos, para esta Presidencia, y solicité su intermediación para lograr el diálogo en la cuestión Malvinas. Lo hice con una doble convicción, en principio porque a los argentinos nos tocó vivir otro momento mucho más dramático y mucho más terrible en 1978, cuando Chile y Argentina eran gobernadas por dos dictaduras, una la de Pinochet y otra la de Videla, y estuvimos a punto de un enfrentamiento bélico entre ambos países por el canal de Beagle", explicó en el Hotel Eden ante la prensa. "Ahora estamos ante una oportunidad histórica diferente, mucho más favorable... Esto es lo que le pedimos al Santo Padre: su intermediación para lograr un diálogo entre las partes. Nada más que esto" y terminó para cerrar el tema: "En fin, lo que estamos reclamando es diálogo y hemos pedido a Francisco precisamente, al papa Francisco, que interceda para que ese diálogo entre el Reino Unido y la Argentina pueda llevarse a cabo".

Vino luego la invitación a una visita a la Argentina. El protocolo exige que no sólo el presidente del país invite al Papa sino tambien el arzobizpado local lo haga, como explicó Cristina de Kirchner. Para abonar esa posibilidad está de por medio el viaje que Francisco tiene confirmado (en realidad, promesa de la agenda previa de Benedicto XVI) a Brasil para el Encuentro Mundial de la Juventud.

"También me dice que tiene una agenda, desde mañana comienza a gobernar un Estado, el Estado Vaticano, pero que obviamente desea visitar la Argentina y va a mirar la agenda, debe consultarlo con sus colaboradores. Quedamos en que vamos a seguir trabajando sobre esa fecha para la República Argentina", explicó Cristina de Kirchner.

Francisco endulzó los oidos de la Presidente con un tema que la impactó: el concepto de Patria Grande, que mechó el Papa con una felicitación a todos los mandatarios latinoamericanos por gestionar por ese camino: "También -él fue quien sacó este tema de conversación, lo cual realmente me impactó mucho y muy bien- me habló de la Patria Grande y cuando lo hizo me habló obviamente de Latinoamérica y del rol que están cumpliendo los distintos gobernantes de América Latina. Utilizó ese término, me dijo -y ahí fue donde me conmovió definitivamente- porque era el término que utilizaban San Martín y Bolívar. "Así que veo muy bien esa unidad de todos ustedes trabajando en pos de esa Patria Grande", dijo.

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