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Cristina, más dura con los jueces
Cristina de Kirchner, ayer en Rosario. Irónica, repartió críticas y reproches al Poder Judicial. Completó la serie inicial de reacciones verbales al fallo de la Corte Suprema que suspendió la elección de consejeros.
Irónica, con expresiones más fervorosas, la Presidente apunto directamente a los jueces: "Piénsenlo bien. Porque no pagás el Impuesto a las Ganancias, nadie te conoce, viajás a donde querés. A todos los que están pensando en ser legisladores, gobernadores o intendentes les sugiero que replanteen sus ambiciones por algo más seguro. Y conseguite un gil que sea presidente para que te pague los sueldos, para que te haga los edificios, para que te mantenga al pueblo y no pase lo que pasó en 2001".
Ácida, por momento cercana a una dinámica escénica, se pemitió soñar en público: "Yo en 2015 quiero ser jueza. ¿Para qué presidenta? Pero no jueza de la Corte, apenas de primera instancia, una jueza federal por ahí perdida... O correccional. Para que simplemente con una lapicera, un papel y una cautelar... ¡Y qué me importa lo que vote la gente!".
La escuchaban el vicepresidente Amado Boudou; el vicegobernador de Santa Fe, Jorge Henn; la intendente de Rosario, Mónica Fein y el candidato a diputado para esa provincia, el exgobernador Jorge Obeid.
La mandataria aprovechó el acto patrío para embestir nuevamente contra la Justicia y exhibir un perfíl más exacerbado que el de los funcionarios que criticaron la decisión de la Corte.
En el máximo tribunal ya anticipan que no será el único cruce por la reforma judicial. Todavía quedan distintas batallas, la más importante por el fondo de ahorro del tribunal que, luego de la sanción de la reforma, se incorporó al presupuesto del Poder Ejecutivo. Se trata de poco más de 5.000 millones que el Gobierno podría, llegado el caso, cambiar por bonos del Ministerio de Economía. Un tema álgido para los integrantes de la Corte que podrían responder a esta decisión mediante una acordada administrativa que frene el decreto del Poder Ejecutivo.
En el discurso de ayer no hubo lugar para "fierros judiciales", expresión que nació bajo el fracaso del tan promocionado 7D, pero si para dos cuestiones recurrentes en el descurso presidencial: el Impuesto a las Ganancias y las cautelares.
"No sería extraño que nos dicten una cautelar, si los legisladores o el presidente no son convenientes puede que lo hagan", expresó con un fastidio similar al momento de expresar otra de sus máximas: "Una cautelar y un vaso de agua no se le niega a nadie". El fallo de la Corte envió señales incómodas a Balcarce 50. Una de las más contundentes: el límite del poder es la Constitución y si quieren incrementarlo (cualquier gobierno) tiene que reformar la carta magna. Ideas del fallo recurrente de Carmen Argibay y Enrique Petracchi.
"Me cuesta que en este siglo XXI, en este tercer centenario de la República, estén impidiendo a los argentinos votar", remató la Presidente.


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