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Cristina se mete en la campaña con Scioli, en un precierre oficial
• ACTO EN CASA ROSADA ENTRE LA PRESIDENTE Y EL CANDIDATO.
• EL JUEVES CIERRE EN TECNÓPOLIS, SIN ELLA.
Cristina de Kirchner y Daniel Scioli
La "fecha" se agregó, al filo del fin de semana, casi sobre la hora, luego de dilaciones producto de la faringitis aguda que la tuvo recluida, y sin actividad, a lo largo de la semana pasada.
Hasta ahora, el involucramiento de la Presidente en la campaña del oficialismo fue prácticamente nulo. En el sentido clásico, el aporte campañista con la fórmula que ella construyó y bendijo cuando corrió a Florencio Randazzo del ring y nominó a Carlos Zannini como dos de Scioli, fue escaso, a reglamento. Apenas algunas fotos compartidas, un puñado de actos pero ningún elogio al gobernador, cuya figura experimentó giro de carácter semántico: dejó de ser Scioli para convertirse en Daniel.
El domingo se agendó el acto de hoy para las 18. Pero ayer se confirmó que será al mediodía, en Casa Rosada, junto a funcionarios y gobernadores. En verdad, un acto oficial que puede, incluso, disparar objeciones sobre la prohibición de actos de gestión en los días previos a la elección. ¿La veda vale aunque ella, Cristina, no sea candidata?
La reaparición de la Presidente, luego del fallido acto en Chubut -donde juega fuerte con Martín Buzzi, a quien quiere ver como verdugo de Mario Das Neves, el eco de una furia política y personal- constituye una novedad en ese sentido. Hasta acá, según asume el sciolismo, la Presidente cedió el diseño y manejo de la campaña al candidato, al punto que incluso el protagonismo de Zannini fue relativo. Habló en algunos actos pero fue, además, distinto al perfil que el secretario de Legal y Técnica exponía en otros tiempos, cuando era casi invisible.
En su vaivén, ayer Scioli tuvo un día bien K: se reunión un rato largo con el ministro de Economía, Axel Kicillof, a quien invitó a la presentación de Las Ñatas, el espacio femenino sciolista (ver nota en pág. 4). Además Scioli viajó a Santa Fe para verse con Omar Perotti y lo hizo acompañado por su candidato a vice. Tanta actividad le permitió, a la vez, gambetear la tirantez que existe en el PJ a partir de los cruces y contracruces entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, ante lo cual tomó una decisión lineal: faltó al acto de cierre del diputado ayer en La Plata y faltará al que el jefe de Gabinete prepara, para esta tarde, en el Gran Rex.
Scioli es fan de un dictamen extremo. Advierte, más allá de los números, que la elección"se gana o pierde por un punto" por lo que dice que "no hay que cometer errores". El episodio Aníbal irrumpió como factor crítico, que no altera en lo inmediato pero puede impactar para la general. A la vez, cuentan en el sciolismo, el gobernador consideró erróneos algunos comportamientos de Domínguez en los últimos días. Le espanta, además, que el domingo haya conflictos inter PJ. El temido fuego amigo que un sciolista sintetiza con la frase futbolera: "Marquen a los nuestros".

