30 de abril 2009 - 00:00

Cristina se plegó al augurio del caos si ganan opositores

Néstor Kirchner encabezó ayer un nuevo acto de campaña en Malvinas Argentinas junto a sucompañero virtual de fórmula, el gobernador bonaerense Daniel Scioli. En el fondo, Joaquín de la Torre, intendente de San Miguel.
Néstor Kirchner encabezó ayer un nuevo acto de campaña en Malvinas Argentinas junto a su compañero virtual de fórmula, el gobernador bonaerense Daniel Scioli. En el fondo, Joaquín de la Torre, intendente de San Miguel.
Cristina de Kirchner se zambulló ayer en la campaña electoral. Y lo hizo con el libreto que, dos días atrás, había usado su esposo, Néstor Kirchner: que una derrota electoral del Gobierno en la elección del 28 de junio podría poner en riesgo la «estabilidad democrática». El ex presidente habló de una «caída al vacío», un regreso «a 2001» y del peligro que la «Argentina explote» si el oficialismo se queda sin mayoría en el Congreso. Ayer, ante un centenar de intendentes, la Presidente se plegó a esa teoría y la reforzó.

«El 28 de junio no sólo está en juego la posibilidad de conservar este Gobierno, sino también la estabilidad democrática y la institucionalidad», afirmó la mandataria y sostuvo esa interpretación con el contenido de una charla entre un dirigente rural y un periodista.

«Esto no lo dijo Kirchner, ni esta presidenta, ni el Frente para la Victoria, sino que lo dijeron un señor periodista y el titular de la SRA», precisó, en referencia a Hugo Biolcati y al periodista Mariano Grondona.

Le dedicó, además, un párrafo a la oposición. «¿Por qué se enojan (los dirigentes de la oposición) cuando el ex presidente hace esta descripción?». Y agregó: «Todas y cada una de las leyes que han transformado el país las hicimos con nuestra mayoría y fueron votadas siempre en contra por la oposición».

En tanto, desde Malvinas Argentinas, el ex presidente siguió con el mismo tono y señaló a los opositores como «los mismos que quieren volver a gobernar de cualquier forma».

En esa línea, pidió respaldo al oficialismo para mantener «mayorías necesarias en todas las legislaturas provinciales y municipales». Escuchó el suplicio de Daniel Scioli y los intendentes que ven peligrar su control legislativo.

Estrenó, además, un eslogan de campaña: «Tengan un voto en defensa propia». La línea la profundizó con el argumento de cuidar «lo logrado: ayudemos a la presidenta y a que los gobernadores e intendentes consoliden la gobernabilidad», completó. Ya en campaña, tras iniciar el período autorizado por ley, Kirchner tuvo su tercer acto consecutivo en la semana mientras en la Justicia electoral se trabajaba anoche contra reloj para ordenar la lluvia de presentaciones partidarias de cara a la elección.

Al menos 15 alianzas y frentes se inscribieron en la provincia de Buenos Aires, entre las que figuran el Frente Justicialista para la Victoria, Unión-PRO de Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá, y el Acuerdo Cívico y Social entre la UCR, la Coalición Cívica y el socialismo.

Además se cerró el frente que encabeza Martín Sabbatella, un frente del peronismo disidente con el nombre Va por Vos Buenos Aires y varios formatos de la izquierda vernácula: entre ellas, la que sellaron el MIJD de Raúl Castells con los trotskistas del MST.

El dato llamativo fue la inscripción de una alianza propia por parte del cobismo, que anotó Consenso Federal usando los sellos del Partido Autonomista y de Acción por la República, partido que perteneció a Domingo Cavallo. A pesar de eso, el cobismo negocia con la UCR y la CC por lo que, en caso de llegar a un acuerdo, podrían recurrir a las listas espejo: una misma lista de candidatos aparece en boletas con diferente denominación.

Más abundante se supone la existencia de colectoras a nivel seccional y distrital ante la complicación de unificar boletas por parte de Unión-PRO y la entente entre la UCR, la CC y el socialismo.

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