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Cristina viaja a Cuba sin garantías sobre Molina
Fuentes cubanas afirmaban que el problema del caso Hilda Molina es que « se mediatizó».
Así quedó claro ayer por la tarde, durante el encuentro que la jefa de Estado mantuvo con el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, en la Casa de Gobierno. Ambos hablaron algo más de una hora sobre el viaje que el próximo domingo comenzará la Presidente por Cuba y Venezuela, el primero de 2009. En La Habana, Cristina de Kirchner se encontrará con Raúl Castro y con otros colegas, como el ecuatoriano Rafael Correa y el mexicano Felipe Calderón. Quizá también con Luiz Inácio Lula da Silva. En todos estos casos, el viaje a la isla para participar de los festejos por el 50° aniversario de la revolución que volteó a Fulgencio Batista será distendido y hasta concentrado en cerrar buenos negocios en la nueva Cuba del siglo XXI. Sin embargo, el caso de la presidente argentina será diferente. Por la propia lógica que el kirchnerismo le impuso a su relación con el régimen castrista (cuando todavía estaba Fidel en el Gobierno), cualquier viaje a este estado se encontraba supeditado a que haya avances en la situación de Molina. Si no había seguridad sobre la posibilidad de exhibir la libertad de la médica, o al menos su permiso para visitar a la familia que vive en la Argentina, el viaje a Cuba estaba suspendido. Así quedó establecido en la cumbre del Mercosur de 2006 de Córdoba, donde incluso se amenazó a Fidel con una protesta abierta por la violación de los derechos humanos en la isla si al menos no se demuestran avances concretos en el caso Molina. El avance fue que el canciller cubano Pérez Roque aceptó recibir una carta personal de protesta, lo que evitó la reprimenda pública a Fidel Castro en las sierras cordobesas, donde contrajo la enfermedad que lo desplazó del poder en la isla. Ahora, siguiendo esta política, Cristina de Kirchner está obligada a no dejar de lado el caso cuando visite el país caribeño. Paradójicamente, esta decisión perjudicaría, según la visión cubana, las posibilidades de la apertura hacia Molina.
Flexibilidad
Sucede que el régimen de Raúl Castro tiene un criterio de mayor flexibilidad hacia el caso. De hecho, la madre de la doctora ya fue autorizada a viajar a Buenos Aires. El problema es que ante los ojos internos, la posibilidad de autorizar la salida de Hilda Molina ante la presión internacional (en realidad, argentina) sería una apertura cuyo costo no está dispuesto a pagar hoy Cuba, ante la seguridad que detrás vendrían más reclamos de otros disidentes. Por otro lado, Cristina de Kirchner no puede dejar que mediáticamente el tema crezca, ya que fue ella misma la que en los días de su esposo en el poder tomó la bandera del caso. Así las cosas, hoy por hoy, el tema es una encerrona contra el tiempo.
Fuera del caso Molina, la Presidente cerraría en La Habana acuerdos sobre intercambio medicinal (se habla de la posibilidad de fabricar en conjunto remedios contra el HIV) pero no habría avances sobre las negociaciones por la deuda que Cuba mantiene con el país y que, sin intereses, superaría los u$s 4.000 millones.


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