11 de octubre 2012 - 00:00

Cristina vs. oposición por magistrado del 7-D

Cristina de Kirchner, ayer, durante el acto donde dijo que el 10 de diciembre la ley de medios estará vigente.
Cristina de Kirchner, ayer, durante el acto donde dijo que el 10 de diciembre la ley de medios estará vigente.
No usó el término complot, pero el concepto sobrevoló. Cristina de Kirchner, de riguroso luto, emocionada y con tono de batalla, atribuyó ayer a la oposición pergeñar una maniobra para evitar la designación del juez que destrabe la causa del Grupo Clarín contra la ley de medios.

Le dio, sin eufemismos, rango de «desafío a la democracia» a la resistencia del holding Noble-Magnetto a aceptar el plan de desinversión -en los plazos que sostiene el Gobierno- establecido por el artículo 161 de la norma que ayer cumplió tres años de sancionada.

En ese marco, en un festejo proyectado hacia el 7-D, la Presidente denunció que sectores de la oposición quieren «frustrar» la designación de un magistrado para, de ese modo, beneficiar a un «grupo económico» y permitirle «estar por encima de los tres poderes del Estado».

El Consejo de la Magistratura, el ring donde Cristina estableció la disputa, discute cómo cubrir la titularidad del Juzgado Civil y Comercial Federal N° 1, donde está radicada la pulseada por la entrada en vigencia de la ley de medios, apelada por Clarín.

En la Magistratura, el Gobierno trata de impulsar a María Lorena Gagliardi, que es resistida por varios consejeros.

En ese marco, la Presidente habló de «medidas judiciales, jueces puestos a dedo» en referencia a Raúl Tettamanti, juez jubilado que había sido designado como subrogante, pero renunció.

«Yo confío en las instituciones de mi país, tengo el deber de hacerlo, porque la inmensa mayoría está dentro de la ley y quiere vivir dentro de la ley», apuntó, ayer, en el tramo más caliente del acto, que mostró a gobernadores y dirigentes en el staff K, como Daniel Scioli y José Luis Gioja.

El show, en el Museo del Bicentenario, devolvió a Cristina a los montajes puramente políticos. No hubo, de hecho, anuncios, sino que formó parte de una puesta en escena para ratificar -y encolumnar al dispositivo oficial- la batalla contra Clarín por el 7-D.

Fue explícita al repasar el calendario de principios de diciembre. «Martín (por Sabbatella) hablaba del día 7 y que entonces al otro día el 8 tiene que cumplirse (la ley)», arrancó la parrafada. «El 8 no vas a poder Martín porque es el Día de la Virgen, es sábado, además es el Día de la Virgen. Ese día los que creemos en Dios -Moreno va a ir a Luján ese día, ¿no es cierto?-, ese día va en peregrinación a Luján porque creemos en la Virgen», y agregó para rematar: «Pero el día hábil siguiente, por esas raras casualidades y esos destinos, es el día 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos Universales, se va a aplicar la ley».

Antes, con un perfil más amplio, habló Martín Sabbatella, designado al frente del AFSCA, que ayer fue motivo de tironeos en el Congreso durante el tratamiento de su pedido de licencia (ver aparte). Sabbatella transita una autopista distinta: martilla con el relato de que la ley se aplicará «para todos».

Aunque la cita y el eje central era la ley de medios, Cristina aprovechó el acto para volver a hacer una enfática defensa de la política del Gobierno respecto del dólar. Lo coronó con una frase: dijo que el control para la compra de esa moneda es «un cepo democrático para el cumplimiento de la ley».

Cometió la herejía que tachó días atrás cuando sugirió, irónica, ponerle otro nombre porque decir «cepo» era incorrecto.

Como argumento para hablar del «cepo democrático» -todo un oxímoron- precisó que entre enero y octubre de este año el Estado argentino desembolsó 80.017 millones de dólares para pagar importaciones, deuda y turismo.

«¿De qué cepo al dólar están hablando?, es un cepo democrático para el cumplimiento de la ley», puntualizó.

Especificó, además, que del total de dólares desembolsados, unos 48.588 millones correspondieron al pago de importaciones y representaron el 61% del volumen global.

Asimismo, detalló que otros 10.505 millones de dólares correspondieron al pago de deuda del sector privado y otros 553 millones, a Gobiernos locales.

Consideró que para turismo se destinaron unos 5.537 millones de dólares y, al respecto, agregó que «en buena hora que los argentinos puedan viajar».

«Si agregamos los dólares que no salen del mercado de cambios, sino de las reservas del Banco Central, llegamos, entre enero y septiembre, a 6.357 millones de dólares», indicó.

En tal sentido, precisó que en septiembre el Central desembolsó 543 millones de dólares para pagar deuda y en octubre, unos 246 millones.

Actualmente, las reservas de la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont se encuentran en 45.136 millones de dólares, aunque llegaron a perforar la barrera de los 45 mil millones por el pago de obligaciones financieras.

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