17 de agosto 2011 - 00:24

Cristina y Mauricio, en sinfonía electoral

• Estrategia de campaña detrás de formales saludos domésticos

Cristina de Kirchner junto a Amado Boudou, inauguró ayer una planta de una empresa informática en el Distrito Tecnológico que impulsa el Gobierno de Mauricio Macri, en el barrio porteño de Parque Patricios.
Cristina de Kirchner junto a Amado Boudou, inauguró ayer una planta de una empresa informática en el Distrito Tecnológico que impulsa el Gobierno de Mauricio Macri, en el barrio porteño de Parque Patricios.
Ella lo llamó para felicitarlo y él devolvió la gentileza. Pero hay más en la relación poselectoral entre Cristina de Kirchner y Mauricio Macri, quienes -de repetirse en octubre los resultados de las primarias- parecen buscar una cohabitación con bandera blanca, en el primer movimiento de esa sinfonía. Algo reveló ayer ante los micrófonos radiales el asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, convertido más que nunca en un gurú de suprema influencia en la tropa PRO, después del poco más del 47% de las adhesiones que recibió Macri en primera vuelta.

Una pena que, al no estar en la Ciudad, Macri se haya privado ayer de compartir, o tironear, del estreno de una planta en el Distrito Tecnológico del barrio porteño de Parque Patricios, creado por su Gobierno para fomentar la instalación de un polo de industrias que cuentan allí con beneficios impositivos.

La Presidente protagonizó esa fundación en territorio de Macri, junto al ministro-candidato Amado Boudou, una inauguración que difundió luego, con una síntesis de sus bondades el propio Gobierno porteño, desde el Ministerio de Desarrollo Económico (un área que Macri buscaría fusionar en su próximo mandato), que conduce Francisco Cabrera.

La aparente armonía tiene plazo hasta las elecciones de octubre, para empezar. Macri retoma el mando de la Capital Federal hoy por la mañana y se espera que interprete los resultados de la elección que eludió, aunque el jefe porteño mantendrá el mutis en preferencias.

El kirchnerismo de la Capital, que cosechó el domingo ni más ni menos que lo que obtuvo en las elecciones locales, se ha impuesto como norma para la nueva campaña que irrumpirá en las próximas semanas «no confrontar» durante la actividad de búsqueda de votos.

El macrismo apuntará más a la oposición ahora que al kirchnerismo anticipándose a los nuevos tiempos, donde Macri ya lanzó su carrera presidencial para 2015, cuando Cristina de Kirchner -si confirma las adhesiones- ya no podrá ser reelecta.

Para Durán Barba también hay algo de música. El ecuatoriano tomó el caso de las sinfonías para asegurar que la Presidente y el jefe porteño hicieron poca y similar campaña. Dijo que, como en las sinfonías, los silencios son expresivos.

El asesor, en ese camino, rechazó que haya sido un mérito de la descoordinada oposición el contundente triunfo de la Presidente en las urnas de ensayo. «Algo tuvo que haber realizado bien», reflexionó, quien no aceptaría que se comparara con esa simplificación los votos de su cliente. Y allí aprovechó para empezar la catarata de reproches que traerá también Macri hacia quienes lo rechazaron como candidato mayor. Sostuvo que la alianza entre Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez repelió votos.

«La suma» de Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez «es la que más ha restado», explicó el politólogo y remarcó que «muchos dicen que Cristina ganó porque los opositores se equivocaron. Para mí, no es así. Algo tuvo que haber realizado bien su Gobierno para que la elija un 50 por ciento de la población».

Acierto

Comparando la campaña de Cristina y la de Macri, el asesor acertó en definir que fueron casi iguales, sin más que cortes de cinta de agenda y poco y nada de actos y de arenga.

La «campaña de Macri fue similar a la de Cristina», describió el ecuatoriano y ahí amplió con que «muchas veces los silencios son más importantes que la música».

Durán Barba abundó en críticas a los segundos de la contienda primaria, Alfonsín y Duhalde, y sostuvo en ese sentido que el desempeño de esos precandidatos presidenciales «fue modesto, pobre». De Elisa Carrió, la gran perdedora tanto en la Capital Federal como en el resultado final, dijo que el «problema» es que «fue perdiendo credibilidad» y lo adjudicó al estilo de la diputada de formular, a su criterio, «mucha denuncia».

Hermes Binner también integró la lista de reprochados del asesor, para quien el santafesino «hizo cosas buenas en su provincia», pero no tiene «mucho más».

El ecuatoriano impulsó que Macri declinara su candidatura a presidente este año, al asegurarle que no podía arriesgar perder el mando de la Ciudad de Buenos Aires, un triunfo que no le garantizaba Gabriela Michetti. Así, el PRO quedó huérfano de fórmula presidencial para octubre, pero en carrera a 2015, con la idea de que lo mejor sería otro mandato de Cristina de Kirchner y ese empate de los segundos, que cree el macrismo deja a su líder más fuerte como opositor.

Por ahora, la puja ingresa en una tregua, al menos en apariencia.

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