"El tráfico está prohibido en los puestos fronterizos de Tovarnik, Ilok, Ilok 2, Principovac, Principovac 2, Batina y Erdut", dijo el Ministerio de Interior. Más de 11.000 refugiados cruzaron la frontera desde Serbia desde la mañana del miércoles, luego de los enfrentamientos allí con la Policía antidisturbios de Hungría.
El primer ministro, Zoran Milanovic, indicó que la situación es seria. "No los pararemos ni lo podemos hacer. Nuestros corazones son tal vez grandes, pero las posibilidades no", dijo.
En el paso Tovarnik, la Policía antidisturbios croata trató de evitar que una multitud de hombres, mujeres y niños entraran a las vías ferroviarias, mientras se formaban largas filas para tomar micros hacia los centros de acogida en otras zonas del país.
Mientras, la presión de Alemania logró la celebración de una cumbre de jefes de Estado, la cual se realizará el miércoles próximo en Bruselas. El objetivo es lograr acuerdo sobre una repartición obligatoria entre los países de la UE de 120.000 refugiados.
Pero observadores eran pesimistas sobre la capacidad del bloque para convencer a los países de Europa del Este, opuestos a una acogida masiva.
La crisis de refugiados amenazaba ayer con colapsar administrativamente a Alemania, que no da abasto para registrar, repartir y dotar de lo básico a los miles de peticionarios de asilo que llegan a diario.
La situación llevó a regiones y municipios a elevar el tono de sus demandas, exigiendo más medios e implicación a Merkel, y también al repunte de las críticas por la gestión de la crisis, que acabaron cobrándose la dimisión del presidente de la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF), Manfred Schmidt.
| Agencias EFE, Reuters y AFP |


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