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Crueldad extrema no apta para cualquiera
Sarah Butler convence como la escritora que se venga de la forma más atroz posible de los energúmenos que la violaron, en la remake de un impresentable film de terror de los años 70.
A fines de la década de 1970, en pleno auge del cine splatter y todas las variantes de películas ultraviolentas, un título logró ser tanto más guarro, políticamente incorrecto y peor filmado y actuado que las otras porquerías memorables que se empezaban a ver, y que por horrible y pasado de rosca logró obtener más culto que algunas películas más discretas y mejor hechas. El engendro en cuestión era «I spit on your grave» retitulado para algún reestreno con un toque feminista, «Day of the woman», ya que el asunto era la violación colectiva de una chica, sometida a todo tipo de aberraciones sádicas por una pandilla de energúmenos sureños que luego recibían su merecido con creces. Digamos que no era la película de la que alguien fuera a salir con ganas de comer hot dogs, pero como divertimento trash al menos arrancaba sus buenas carcajadas.
El lado romántico del asunto era que la protagonista, Camille Keaton (nieta de Buster, o al menos eso aseguraba ella) se enamoró durante el rodaje del director Meir Zarchi y, según cuenta la leyenda, hasta se casaron y vivieron felices. Y prósperos, ya que en la era de las remakes masivas e indiscriminadas de todo film de terror setentista, a ellos también les tocó ganar algo por los derechos de su impresentable opus, convertido ahora en una película splatter con poco gore y menos incorrección política.
La nueva «Escupiré sobre tu tumba», de todos modos, sigue siendo bastante fuerte, como se nota por su calificación «sólo apta para mayores de 18» que ya se ve poco y nada (la original nunca se estrenó; salió en video como «Toma revancha»). De hecho, cuenta más o menos la misma historia, sólo que con algunos reparos en las escenas de la violación y torturas a la protagonista, que pierde el conocimiento oportunamente para que muchas de las cosas horribles que le hacen no aparezcan en la pantalla. En cambio, en el siglo XXI las cosas horribles que ella les hace a sus victimarios (si se las merecen o no, es otra historia) están narradas con todo lujo de detalles, aunque lamentablemente con un tono serio que nadie las puede creer, y con bastante falta de los chorros de sangre que tanta alegría le dan a los fans del género.
A favor de la remake hay que reconocer las sólidas actuaciones de todo el elenco, empezando por la sufrida Sarah Butler, que tiene que volver verosímil su espeluznante transformación de escritora poco aguerrida a amazona castradora.
D.C.


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