La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) rebelde (o más lejana al Gobierno), ratificó ayer que sus gremios afiliados pedirán un incremento salarial para este año cercano al 30%. El anuncio lo hizo ayer el titular de la entidad, Pablo Micheli, que defendió el porcentaje asegurando que ese porcentaje de ajuste salarial al señalar que «los aumentos de sueldos logrados en 2010 quedaron desfasados por la inflación». Según el gremialista, «con una inflación del 25 por ciento en 2010 y el crecimiento de la economía del 8 por ciento, el aumento de salarios no debería ser menor al 30 por ciento». Desde la CTA más cercana al Gobierno, la de Hugo Yasky, también se reclamó un nivel de incremento similar, amparando el reclamo con los mismos argumentos que Micheli: la evolución de la inflación durante 2010.
Este porcentaje pedidos por Micheli y Yasky preocupan al Gobierno por partida doble. En primer lugar, desde el oficialismo se busca que los reclamos salariales no superen este año el 25%, al menos en los acuerdos de paritarias del primer semestre del año (luego, se habilitarían como en 2010 pagos anules por premios). Si se avalaran incrementos del 30% para ambas CTA, luego los sindicatos más cercanos a la CGT de Hugo Moyano reclamarían subas similares.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario