28 de septiembre 2010 - 00:00

Cuando hay miedo, la majada se “amucha”

Cuando hay miedo, la majada se “amucha”
Quien revea alguno de los comentarios de esta columna de 5, 10 o 15 años atrás notara una gran diferencia: entonces solíamos mencionar todos los días dos o tres cotizantes, mientras en los últimos tiempos pasan jornadas sin citar alguna. No es que nos hayamos peleado con alguien o nos aburra el tema empresarial, sino que desde 2007 la realidad del mercado es diferente. Si medimos la correlación (la medida en que una cosa se mueve de la misma manera que otra) de los integrantes del índice S&P 500 entre 2000 y 2006 vemos que las cotizantes eran bastante independientes y apenas un 27% de su comportamiento se podía vincular a lo que ocurría con el mercado en su conjunto. Durante lo peor de la última crisis, entre octubre de 2008 y febrero de 2009, la correlación del S&P 500 saltó al 80% reflejando que con el temor los inversores ponían a todas las empresas en la misma bolsa. Cuando en marzo del año pasado los precios comenzaron a recuperarse, la correlación retrocedió al 40% -aun así un valor excesivamente alto que pone en dudas los beneficios de la diversificación- de la mano del posicionamiento de los inversores en aquellos sectores que veían con mayor potencial de suba apenas la economía entrara en un camino expansivo. Arrancamos 2010 con la expectativa que las acciones volverían a recuperar los niveles históricos de independencia, pero esto no sólo no ocurrió, sino que con la crisis de la deuda europea la correlación volvió a trepar al 80% y se mantiene encima del 66% desde mediados de julio (similar al de la depresión de 1930). Este fenómeno tiene muchas implicancias. En primer lugar potencia las bajas y las alzas. Así a pesar del 0,44% que perdió ayer el Dow al cerrar en 10.812,04 puntos, estamos a punto de terminar con la mayor suba de septiembre en 71 años.

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