9 de mayo 2011 - 00:00

Cuba: murió notorio disidente tras sufrir golpiza policial

Juan Wilfredo Soto tenía 46 años y padecía varias enfermedades. Su resistencia al régimen castrista lo llevó una vez más a una comisaría y, de allí, a la muerte. Afirman que sufrió malos tratos de la Policía.
Juan Wilfredo Soto tenía 46 años y padecía varias enfermedades. Su resistencia al régimen castrista lo llevó una vez más a una comisaría y, de allí, a la muerte. Afirman que sufrió malos tratos de la Policía.
La Habana - El opositor cubano Juan Wilfredo Soto, de 46 años, murió ayer en Santa Clara (centro), tres días después de haber sido detenido y golpeado por la Policía, denunció la disidencia, sin que aún se conozca versión oficial de los hechos.

Soto, cuya muerte fue atribuida por médicos a una pancreatitis, falleció en la madrugada de ayer en un hospital de Santa Clara, adonde fue llevado por los agentes el jueves último después de haberlo detenido en un parque, afirmó el opositor Guillermo Fariñas desde una funeraria en esa ciudad, 280 kilómetros al este de La Habana.

«No cabe la menor duda de que se produjo una relación causa y efecto, y que la muerte de Soto está relacionada con la golpiza que recibió», dijo, por su parte, el disidente Elizardo Sánchez, presidente de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos (CCDHRN).

«Nosotros decimos que su muerte es a causa de la patente de corso que le dio Raúl Castro a sus partidarios y los agentes policiales, porque les ha dicho que pueden actuar impunemente» contra los opositores. «Por eso lo mataron», recalcó Fariñas.

El régimen de Raúl Castro, que considera a los opositores de «mercenarios» que Estados Unidos financia con millones de dólares, hasta ahora no se pronunció sobre la denuncia.

Según Fariñas, Soto, quien padecía varios problemas de salud, fue «golpeado» y «esposado» por la Policía cuando se negó a retirarse del parque central de Santa Clara.

El disidente, quien había estado preso en tres ocasiones acusado de divulgación de «propaganda enemiga», fue llevado a una comisaría, pero el jefe de la unidad, que conocía sus enfermedades, «enseguida lo envió al hospital».

«Los médicos dijeron que tenían que operarlo o no podían garantizarle la vida y murió cuando ya lo iban a hacer. A la familia le dijeron que era una pancreatitis», dijo Fariñas, psicólogo de 48 años.

Fariñas, a quien el Parlamento Europeo le otorgó el Premio Sajárov 2010 tras hacer una huelga de hambre de 135 días en reclamo de la liberación de disidentes presos, precisó que Soto sufría de hipertensión arterial severa, gota, diabetes e insuficiencia cardíaca y renal.

«Aunque era un hombre enfermo, condenamos la brutal golpiza propinada por la Policía», dijo Sánchez, quien «pidió una investigación transparente del Gobierno para aclarar» el caso.

Fariñas consideró a Soto la «primera víctima» del discurso del presidente Raúl Castro en el VI Congreso del Partido Comunista (PCC) celebrado en abril, en el que advirtió que el pueblo revolucionario no permitiría a la oposición tomar plazas y calles.

«Si no tomamos algún tipo de decisión, para que el Gobierno cambie su postura hacia los opositores pacíficos, vamos a tener que lamentar otras muertes», añadió el opositor.

El fallecimiento de Soto ocurre 15 meses después de la muerte el 23 de febrero de 2010 del preso político Orlando Zapata por una huelga de hambre en demanda de mejoras carcelarias, que generó fuertes críticas internacionales y derivó en un diálogo entre el Gobierno y la Iglesia Católica que llevó a la liberación de más de un centenar de presos. Al sepelio de Soto en Santa Clara asistieron, además de la familia, decenas de opositores, entre ellos varios exprisioneros políticos, según Fariñas.

La opositora Yoani Sánchez, que informó del deceso del dirigente en su cuenta de Twitter, escribió que «la situación en el cementerio de Santa Clara es muy tensa. Los opositores quieren cargar el ataúd, la Policía no los quiere dejar». «Este hecho de violencia policial no es un caso aislado. Cada día en Cuba los uniformados respetan menos a los ciudadanos», añadió.

Las Damas de Blanco, esposas de los expresos, condenaron la «golpeadura que sufrió Soto». «Basta de represión, el Gobierno tiene que entender que tenemos derecho a la expresión y a movernos libremente», dijo Berta Soler, una de las líderes, tras la habitual caminata dominical del grupo en el barrio de Miramar.

Agencias AFP, EFE, Reuters y ANSA,

y Ámbito Financiero

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