8 de enero 2009 - 00:00

Cuba: radicales piden a Cristina por su deportado

Los radicales se enfurecieron de nuevo con Cristina de Kirchner. Le solicitaron su intervención ante el Gobierno de Raúl Castro en favor del diputado nacional José García Hamilton, deportado de la isla en enero de 2006, quien pide poder entrar de nuevo a este país. El historiador fue expulsado por el régimen castrista ni bien aterrizó en La Habana, adonde había ido para presentar su libro Simón, vida de Bolívar. La razón fueron sus opiniones públicas sobre al régimen castrista y su intención de ponerse en contacto con los disidentes del castrismo. Su situación se suma a la tensión entre los dos países, generada por el caso de la médica Hilda Molina, quien -a pesar de años de reclamos- aún tiene prohibido viajar a la Argentina para visitar a su familia.
Según García Hamilton, el Gobierno deberá ahora responder de alguna manera al pedido opositor, y aseguró que la gestión kirchnerista «dejó dormir el tema». La deportación del escritor parece injustificable: ni bien pisó suelo cubano, los oficiales de migraciones lo obligaron a abandonar el país, en el mismo avión en el que había llegado, sin darle ningún tipo de explicación. El escritor asegura que no existe ninguna razón para que se le prohibiera la entrada a la isla, aunque en su momento hubo una versión que señalaba el contenido de su libro como la causa de la expulsión, ya que «presenta a Bolívar primero como un libertador y después como un dictador, algo parecido a lo que hizo Fidel Castro». Después de la deportación no surgió ningún tipo de información sobre el tema, de ninguno de los dos gobiernos, sin bien el caso incluso llegó a tener repercusión en España, Inglaterra y Estados Unidos, entre otros países.
García Hamilton también se refirió -en diálogo con este diario- a la actuación del kirchnerismo sobre su caso: si bien en un primer momento el embajador argentino en Cuba, Darío Alessandro, se mostró muy dispuesto a ayudarlo (ese mismo día la Embajada presentó una nota al gobierno cubano pidiendo explicaciones, que nunca recibió respuesta), el caso después fue dejado de lado en la agenda de la Cancillería. Según una versión extraoficial del Ministerio de Relaciones Exteriores comunicada al diputado radical, su caso habría sido ignorado porque el Gobierno «no quería más problemas con Cuba, con quien ya mantenía relaciones muy frías, después de los cruces por Hilda Molina».
El oficialismo de hecho está tratando con suma cautela el caso de la médica cubana que pide venir a la Argentina a ver a su familia. En este punto, García Hamilton destacó que su deportación debería ser de más importancia para la Presidente, ya que él -a diferencia de Molina- es un ciudadano argentino y «el Gobierno tiene la obligación de responder por mí y defender mis derechos».
Finalmente, el diputado aseguró que no necesitaba «ni un pedido de disculpas de Cuba, ni una invitación oficial. Necesito que me dejen ejercer mis derechos, y que a todo el mundo dejen ejercitarlos. Si un ciudadano pierde sus derechos, los perdemos todos».

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