7 de julio 2010 - 00:00

Cultural, histórico y siempre cautivante

Cultural, histórico y siempre cautivante
Tierra de caudillos que dejaron huella en la historia nacional; cuna de poetas, ilustres, periodistas y políticos; recibidor de corrientes migratorias que aportaron a la cultura y a la economía regional, Entre Ríos conserva un sublime patrimonio constituido por monumentos históricos nacionales y otros significantes espacios de importancia para el país y para todo aquel que quiera recorrer su pasado.

La cultura y la historia se manifiestan a partir de numerosos aspectos: museos de las más diversas características, fiestas tradicionales, antiguas construcciones de distintos estilos arquitectónicos, áreas parquizadas, esculturas, murales y monumentos; territorios donde se desarrollaran batallas, y hasta ciudades en sí mismas por haber sido sede del primer Gobierno constitucional o sede de la Primera Escuela Normal.

Héroes y caudillos construyeron en este territorio una historia enarbolada por el símbolo federalista, que Francisco Ramírez y Justo José de Urquiza defendieron hasta la muerte. Este último le dio a Entre Ríos un período de prosperidad, creando, entre otras importantes instituciones, el colegio de Concepción del Uruguay, lugar donde se formaron hombres ilustres y donde se aprendieron las últimas corrientes del pensamiento europeo. A Urquiza también le debemos la organización del país a partir de la sanción de la Constitución nacional en 1853, convirtiéndose así en el primer presidente constitucional.

Uno de los más grandes patrimonios históricos que heredaron los entrerrianos de Gral. Urquiza es el Palacio San José, bellísimo lugar que le sirvió de residencia, y que hoy es conservado para deleite de los visitantes, con los elementos culturales de la época. Además, no hay que dejar de mencionar la creación por parte de este caudillo de la Primera Escuela Normal del país en la ciudad de Paraná, y el edificio del Correo que fue residencia del general siendo presidente de la Confederación (1851-1854). Dos mascarones de mármol con forma de cabeza de león colocados en su fachada son hoy los únicos testigos que recuerdan el antiguo edificio. También fue vivienda de Santiago Derqui, durante su presidencia del Gobierno nacional.

Sin duda que en la cultura entrerriana fue determinante, además, la llegada de corrientes migratorias que traían de sus patrias un bagaje de saberes y costumbres que supieron adaptar al territorio de la provincia. Fiestas típicas, música, monumentos, gastronomía, arquitectura, museos, iglesias, el trabajo de la tierra, grandes estancias y muchos otros elementos forman parte hoy de su patrimonio. Así, el turista puede visitar hoy en la ciudad de Colón el histórico Molino de Forclaz, de estilo holandés; Pueblo Liebig, de gran valor arquitectónico; importantes museos en la ciudad de Paraná, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, o bien disfrutar de algún evento típico, como la Fiesta Provincial de la Cerveza, en la ciudad de Crespo, muy cerca de Paraná.

Turismo rural

El turismo rural es uno de los importantes productos turísticos ofrecidos por Entre Ríos gracias a su belleza, su entorno natural y sus grandes estancias dueñas de lugares con años de historia y bellos paisajes.

En estos cascos antiquísimos, el turista encontrará la posibilidad de divertirse y descubrir tareas campestres, además de disfrutar de paseos en carruajes, lanchas, safaris fotográficos, trekking 4x4, cabalgatas y otras actividades.

Corredores provinciales

Extendido sobre la franja oeste de Entre Ríos, y siguiendo la Ruta Nacional Nº 12, el Corredor del Río Paraná cautiva en su trazado con la exquisitez del aroma campestre, el misterio del paisaje isleño, la excelencia de la pesca deportiva y la calidez de las termas.

Las ciudades que lo componen son: Gualeguay, Victoria, Nogoyá, Diamante, Libertador San Martín, Valle María, Paraná, Villa Urquiza, María Grande, Hásenkamp, Hernandarias, Piedras Blancas, Santa Elena y La Paz.

En tanto, extendido sobre la franja este de Entre Ríos, y siguiendo la Ruta Nacional Nº 14, el Corredor del Río Uruguay recoge a su paso la importancia de sitios históricos, la majestuosidad de los carnavales, la frescura de los balnearios y la calidez de las termas.

Villa Paranacito, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Rosario del Tala, Basavilbaso, Colón, Villa Elisa, San José, Villaguay, Puerto Yeruá, Concordia, Federación, Santa Ana y Chajarí forman parte de este encantador circuito.

Resiste como junco a orillas del río

Algunos le dicen la Venecia argentina.

Se trata de Villa Paranacito, una pequeña localidad que enriquece al Delta entrerriano con su encanto paisajístico capaz vestir de ciudad al rincón más natural de la provincia.

Lo inesperado sucede en el extremo sureste del mapa, ahí donde Villa Paranacito instituye una cultura especial, una mezcla de isla y caserío, un intento social en medio de la tupida selva paranaense.

Villa Paranacito se emplaza en el Delta de Entre Ríos impactando al visitante con su estilo de vida. Es que fuera del pequeño centro urbano, el grueso de la población habita al borde de los canales o al interior de la mismísima isla, implantando como medio de transporte lanchas, canoas y pontones.

Algunos edificios históricos, como la Estafeta de Correos, la Delegación Policial y el Banco de la Provincia, se empeñan en señalar la ciudad, sin lograr distraer la atención de la naturaleza como principal atracción del lugar.

Cabecera del departamento Islas del Ibicuy, Villa Paranacito cuenta con acceso fluvial y terrestre (RN12), revelando desde el vamos su atractivo múltiple: una extensión de agua, cielo y follaje, cuya combinación de colores da origen al territorio soñado por pescadores y cazadores de imágenes.

Sin embargo, muchos podrían objetar que el aspecto más atrapante de su existencia es la serenidad, esa invitación casi inadvertida a sumergirse en un mundo diferente a orillas de los ríos Paranacito y Paraná.

Paseos náuticos por arroyos y ríos, incursiones en el tupido entorno isleño, safaris fotográficos y avistajes de aves, pesca deportiva, apasionantes excursiones y participación en eventos característicos, como el tradicional desfile de carrozas acuáticas, la Fiesta de la Madera y la Fiesta del Inmigrante, componen la cartelera turística de este entorno maravilloso, siempre apropiado para una escapada de fin de semana o el disfrute desestresante de las vacaciones de invierno.

Villa Paranacito cuenta además con los mejores pesqueros ubicados en el curso principal del río Paraná y también en sus brazos, en arroyos y riachos. Y en estas aguas los aficionados acechan pacientemente a sus presas, esencialmente al tenaz dorado, aunque la oferta es surtida tanto en especies como en cantidad.

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