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Cumbre de economistas para el homenaje al Nobel Becker
Robert Barro y Sanford Grossman encabezaron una de las mesas en las que se habló de los aportes de Becker a la economía.
La conferencia se desarrolló en el auditorio de la escuela de leyes de la Universidad de Chicago y durante ésta se analizaron algunos de los temas económicos más relevantes de la actualidad, entre los cuales se destacan la economía de la guerra contra las drogas, el rol de los mercados en la economía moderna, el economista como gestor de políticas públicas, y el futuro de las ciencias económicas.
George Schultz, actual fellow «distinguido» de la Hoover Institution, destacó que uno de los mayores problemas de la actualidad para los EE.UU. es la lucha contra el narcotráfico y que los estudios de Gary Becker al respecto han sido muy relevantes para entender el problema. Según Schultz, las políticas que apuntan a reducir la demanda por drogas en EE.UU. pueden resultar la mejor herramienta en la lucha contra el narcotráfico. Siguiendo el análisis de la economía de bienes ilegales de Becker, en conjunto con Grossman y Murphy, Schultz remarcó que la prohibición junto con el mayor esfuerzo para reducir la oferta de drogas utilizando la fuerza pública paradójicamente ha llevado a una mayor violencia y a un mayor poder de los carteles de drogas, como sucedió en la época de la ley seca en EE.UU. Si bien una parte de la violencia se ha trasladado a los centros de producción (como México y Colombia), imponiendo un costo social altísimo sobre estos países, el combate en dichos centros también está empezando a trasladar parte de la producción y con ello la violencia a los Estados Unidos. Schultz destacó los postulados de Becker, en cuanto a que las medidas más efectivas de política para disminuir el consumo de drogas son la educación y las campañas públicas, y una vez que hayan sido efectivas, comenzar a implementar la descriminalización en conjunto con gravámenes sobre el producto. A lo largo de su exposición, con humor George Schultz se autoproclamó asistente de investigación de Becker y le ofreció algunos consejos sobre la dirección futura de la investigación en esta materia.
Robert Barro se refirió al rol de los mercados en la economía moderna. Quienes tuvimos la oportunidad de tenerlo como maestro en su juventud, e incluso de estudiar con su manuscritos cuando sus libros aún no habían sido publicados (y cobrar 5 dólares por cada corrección que humildemente efectuábamos), podemos afirmar que se trata del principal exponente contemporáneo de la macroeconomía moderna.
Barro relacionó el libre mercado con el crecimiento económico, mencionando a China e India como principales ejemplos de ello, y señaló, como pilares fundamentales para el buen funcionamiento de los mercados, a las instituciones que garantizan los derechos de propiedad. Los cambios en este aspecto que se iniciaron en China en 1979, y que si bien se implementaron de forma gradual, han sido realmente profundos. Más aún, en la actualidad, China parecería estar más comprometida con una economía basada en el mercado que el mismísimo Estados Unidos. En este sentido, Barro mencionó cómo en su visita a China en el año 2005 se encontró en Chengdu en el campus de la South Western University of Finance and Economics la estatua de Adam Smith, el gran economista clásico. Algo impensable de ver hoy en día en muchas universidades de los Estados Unidos, y que, según Barro, y en sentido irónico, generaría una protesta masiva en Harvard. Sin embargo, desde su punto de vista, a China todavía le faltan instituciones y señaló que probablemente el crecimiento de su ingreso se desacelere, fundamentalmente por la falta de generación de ideas propias e innovación.
En último lugar, Barro se refirió a la crisis de 2008-2009, tomando una posición crítica frente a algunas de las medidas de corte keynesiano impulsadas desde la administración de Obama. Su crítica se concentró principalmente en el «programa estímulo» orientado sobre el gasto, y basado en la idea que el multiplicador fiscal es mayor que uno, de manera que el PBI se expande más que el aumento en el gasto del gobierno mismo. Luego citó evidencia empírica de su trabajo junto a Charles Redlick, en el que muestran que las reducciones en impuestos resultan más efectivas que los aumentos en el gasto público como forma de estimular el crecimiento.
Sandford Grossman, ex profesor de Chicago, ganador de la prestigiosa Clark Medal en 1987 y actual CEO de importantes fondos de inversión financieros, se refirió a cómo la crisis desnudó algunas de las debilidades de los mercados de capitales. Sin embargo, destacó que las leyes del mercado funcionan y que operan como fuertes restricciones a las acciones del Gobierno. Al igual que Barro, Grossman también se opuso a las recientes medidas de corte keynesiano para paliar la crisis. Según Grossman, una parte importante de la crisis y la debilidad misma del capitalismo se deben justamente a una sobreintervención en la actividad económica, no recomendada ni mucho menos formulada por personas adherentes a políticas basadas en el mercado. Se refirió a este tipo de sobreintervención como la «nueva droga» de las economías desarrolladas: políticas de salvataje para toda institución que posee depósitos, los cuales aumentan los problemas de «riesgo moral» al incentivar la toma de riesgos financieros sin la debida diligencia. Propuso, para evitar los problemas de «riesgo moral» y la creación de burbujas de estas garantías públicas de depósitos, que estos depósitos estén respaldados en un 100% por bonos del Tesoro para que esté explícito (mayor transparencia) en los estados financieros que hay una obligación por parte del Gobierno sobre todos los depósitos del sistema.
Durante el almuerzo, Václav Klaus, presidente de la República Checa y amigo personal de Gary Becker desde hace veinte años, se refirió al Premio Nobel en perfecto inglés y con enorme respeto y admiración. Comentó cómo desde la época en que estaban bajo la cortina de hierro podían leer los textos de Gary Becker sobre la familia, las leyes e incentivos económicos y cómo influenciaron las ideas de Becker y otros grandes economistas de Chicago, como Milton Friedman y George Stigler, en la transformación que tuvo la economía checa y su propia vida y pensamiento político. Manifestó que el enfoque económico al comportamiento humano de Becker resultó de gran ayuda para entender y analizar una economía de tipo comunista, ya que ésta también está basada en el comportamiento humano, la elección racional, maximización del bienestar y preferencias estables.


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