26 de noviembre 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

El lunes había dos alternativas para finalizar el día. O festejar el repunte, después de una semana anterior de feas penurias. O saber que eso era en la superficie del mercado, pero que en el mismo lunes una noticia era para alarmar hondamente, en lo que al fondo del sistema bursátil hace. Con el título «Interviene ANSeS en las empresas», resultaba el recuadro en la página «5» de nuestro diario. Y en el primer párrafo se decía que: «El titular de la ANSeS, Amado Boudou, reconoció el fin de semana que el organismo nombrará directores en las empresas en las que tome participación accionaria...».

Sólo al leer esto -lo confesamos- temíamos lo peor, para la rueda del lunes en nuestro recinto. Más adelante, como un bálsamo, el funcionario aclaraba que «nuestra intención no es tomar decisiones empresariales»... (menos mal, es lo único que faltaba anunciar, para completarla).

Más adelante, en el comentario, se decía que Boudou había criticado a las empresas que salieron a «recomprar acciones en las últimas semanas». ¿El motivo? Según su particular conocimiento de lo bursátil, lo tomaba como una actitud para minimizar la participación del Estado dentro de la compañía. Y rematando con lo que se dio como cita textual: «Sería una cuestión casi ideológica, para sacarse un socio de encima. No se hacen esas cosas entre socios...». Un disparate. Pero, pinta de cuerpo entero en qué manos caerán esos paquetes accionarios y lo que pueden llegar a cometer con ellos.

Primero: no todas las sociedades aprobaron, en su momento, la norma sobre la «recompra de sus propias acciones». Y esto data de mucho tiempo atrás. Mecanismo que podría ser pasible de otras críticas -como las que hicimos periódicamente- pero que se activa si, como ahora, se produce una debacle en precios accionarios. Y la sociedad habilitada se convierte en tomadora, en ciertos niveles de cotizaciones, para evitar que el papel siga cayendo. De ninguna forma cambia la ecuación. Esto no minimiza nada. Los porcentuales sobre capital seguirán siendo los mismos, no hay «licuación» de alguna posición minoritaria. Si la ANSeS posee 20% de una compañía, la recompra de acciones propias no le cambia su participación. Solamente se podría producir esto si, por ejemplo, una empresa vota una «suscripción». Sea con «prima», o sin ella, todo aquel que no suscriba acciones nuevas verá disminuida su participación, porque el capital será mayor que antes.  

De todas formas, lo realmente alarmante es que exista la intención de utilizar las tenencias para colgarles directores a las firmas privadas. ¿Qué otra intención oculta si es que no quieren participar en decisiones? Las hipótesis pueden ser varias y ninguna primorosa; menos, sabiendo quiénes son los mentores. Un tema que debería preocupar -y mucho- a las sociedades. Y a la Bolsa misma. ¡Atención!

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