Nos seguimos preguntando, porque no podemos encontrar una única respuesta sólida, qué es lo que quieren los funcionarios que pasarán a tener poder sobre el patrimonio de las AFJP, queriendo colocarles directores a las sociedades cotizantes. Tal lo hemos leído, quisieron dispersar -a modo de tranquilizante- la idea de que «no nos interesa participar en las decisiones empresariales».
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Y aquí es dónde surge el gran interrogante: ¿qué desean Boudou y compañía al sentarles un representante estatal a las firmas privadas? Uno podría pensar, yendo como un rayo a lo más sencillo: quieren tener gente fisgoneando, adentro de los directorios. Obviamente, informando de todo lo que puedan ver y escuchar a sus superiores en los cargos oficiales. Pero la madeja cada vez se hace más gruesa, porque a cada nueva suposición le corresponde una nueva pregunta. Y el tema es: ¿para llegar adónde, en definitiva? Siguiendo el hilo conductor, a partir de la primera hipótesis, sobre las posibles razones. Y uniendo esto al perfil y carácter, como modos de actuación, de los funcionarios a la vista -peor los que uno sabe que estarán detrás de la escena, un Moreno por caso- la conclusión nos dejaría en un punto que debe levantar mucha polémica. La idea de la «apretada», no desde afuera, sino «in situ», prepoteando con el cargo de «ser director». Siguiendo precisas instrucciones y enloqueciendo a las compañías que no se allanen. No crea el lector que esto es una descripción alocada, ni tan antojadiza, baste recorrer el pasado de estos años para ver de qué modo actúan cuando plantean un objetivo que sea funcional a sus deseos. Y tanto cabe esta teoría, como cualquier otra, en tanto no se aclaran las intenciones oficiales de ensayar este desembarco, en muchas empresas que resultan columna de nuestra economía.
Nos alarma, acaso mucho más, que detrás de las expresiones de Boudou y compañía -muy directas- nada se haya visto por parte de las sociedades cotizantes, de la UIA misma -que parece sólo pujar por dólar alto- y hasta de las propias entidades bursátiles. Desde ya, que estarían rompiendo toda normativa que partía de los paquetes de acciones en poder de las AFJP. La principal, que se tomarían las posiciones como de forma individual -de los aportantes- y no de las entidades. Con lo cual quedaba excluida toda opción de querer ejercer el derecho político, de entrar a los directorios. Con esto, como siempre, pasarán por encima de lo actuado y viendo que han hallado un poder extra (ya que no deben saber qué hacer con los papeles), disponerse a utilizarlo, con fines que no distan de lo político. Se alza una temible sombra, sobre empresas y sobre el mercado.
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