19 de febrero 2009 - 00:00

CUPONES BURSATILES

Extraño, casi tornando a cruel, que se reiterara algo ya visto en la misma ceremonia de asunción de Obama. Después, al momento donde el plan de rescate propuesto pasó la primera votación. Y rematando el martes, cuando ya todo quedó dispuesto para la ejecución y el señor presidente se dirigió a la población para dar ciertas precisiones, acerca de la estrategia puesta en marcha.

En todo los casos, Wall Street reverdeció viejas sentencias acerca de: preferir «republicanos» en el poder y mirar de costado a un «demócrata».

De inmediato, mientras veíamos a Obama en su alocución y con el mercado bajando un 3%, nos vino desde el recuerdo la figura de un atribulado ministro Pugliese quejarse amargamente, porque: «Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo...».

Demasiado lírico era aquel político de larga trayectoria, a quien le habían dado el fierro caliente de la economía que no era, justamente, su fuerte. Y si hay una seguridad -y siempre será así- es que: los mercados no tienen piedad. Solamente ganancias o pérdidas. Y cuando algo aparece poco seductor, o dudoso, «los perros muerden a los rezagados». Si se procura, desde escenario tan alejado, entender qué sucede con la mente de Wall Street y con tales demostraciones de disgusto -que en el mercado se traduce en bajas-, acaso haya que buscarlo por muchos párrafos de Obama. Donde hizo anuncios de importancia, en función del porvenir mediato -como reforzar la educación-, pero que no implicó un ataque frontal, e inmediato, sobre la problemática que acosa hoy mismo a los bolsillos.

En la canasta del plan se apiñaban los diversos rubros a que hizo mención Obama. Tomando todo el espectro, desde multiplicar la generación de «energía renovable», hasta hacer amplia cobertura en el sistema de salud. Salvar a los que estén hipotecados, así como el puesto de maestros, bomberos y policías. Y la catarata de objetivos, mencionados en la generalidad de los mismos, hasta daba la sensación de desbordar la enorme cifra que le han votado. Además de los tiempos en que irían fructificando, sabiéndose que «tiempo» es una variable de mercado tanto, o más importante, que el dinero mismo. Lo del martes golpeó duro en Wall Street y se esparció por todos los índices del mundo. A nosotros nos generó una herida profunda, asociada también a la caída del petróleo en esa rueda. Y, por extensión, a la plaza de Tenaris clave del Merval. Todo dio para preocuparse, bastante...

Dejá tu comentario