16 de julio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Ciertamente que cuando mencionamos -no sin asombro- la trayectoria que ha tenido el índice Merval, desde que tocó fondo debajo de los 1.000 puntos a finales del año anterior, ubicándolo como de lo mejor entre los indicadores globales, está referido al curso «nominal» de las marcas. Pasándolo a la llamada «moneda dura» (si es que hay alguna «dura» en este mundo moderno) y en virtud de las fluctuaciones del dólar aquí, en relación con lo sucedido en otros países, el Merval es superado por otros. Lo que no destiñe una performance que nos continúa pareciendo notable, porque pocos índices llevan una «mochila» tan pesada como la que debe arrastrar por el camino nuestro mercado accionario. Habiendo sido rebajado a calificación de mercado «fronterizo», que es como estar jugando -en fútbol- contra los muchachos de «Atlas». Este punto es para hacer un alto, porque desde que semejante descalificación nos cayó encima, como país, ha quedado como archivada y tal como si se tratara de algún mal menor. Increíble el poco trato que se le ha dado, ni siquiera utilizado como recurso electoral por los opositores. Estar revistando en tal categoría ínfima, compartiendo lugar con mercados que -directamente-, no representa nada en el concierto de las finanzas e inversiones, implica que únicamente los dineros muy audaces -los que tiran unas «fichas», para cobrar mucho con poco- son los que pueden acercarse a nuestros títulos. Mercado que quedó como tachado, para los inversores que privilegian el menor riesgo implícito. Eso solo y -aun así- estar figurando con la evolución conseguida entre los buenos lugares del ranking, constituye un mérito de nota.

Pero en la «mochila» del Merval se han incorporado otras cuestiones muy pesadas (y que en otras partes no aparecen) en especial el gran desconcierto político, visto en el antes y el después de las elecciones recientes, de donde una nación que está enfrentando la crisis mundial, como todas, disipa sus energías primeras en un cruzar de espadas de manera agresiva y permanente. Y de última, la «mochila» incorporó también el brote de gripe, que ha pasado a ser otro tema de primer orden y con un seguro efecto nocivo, sobre la debilitada economía.

Para nosotros, es seguro que lo puesto en el otro platillo -contra la cuenta en «moneda dura»- erige a nuestro Merval como de lo mejor del mundo, avanzando en las condiciones más crudas para un mercado de riesgo. Es una opinión.

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