- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Solamente fue un transitar por todos los estados, desde lo que a veces parece entusiasmo comprador hasta la monótona medianía. Y una palidez final que devuelve el escenario a su imagen original.
Sin importar los saldos en precios, con mes y medio dejado atrás en el ejercicio 2010, no existen señales que informen de un reingreso de inversión de cierta importancia a los distintos recintos. Con muy poco se envalentonan los índices, como con escasa oposición se dejan caer sin remedio.
Puede ser que las últimas apreciaciones desde la Fed acerca de ir dejando de financiar banqueros a «tasa cero» resulte un mojón importante dentro de las preocupaciones. Y si se quisiera comenzar a retornar a parámetros más habituales, con maletas en disminución, la cuestión será más para temer un desbande y recaída en los circuitos de riesgo que poder sostener -tan siquiera- una posición indefinida como la actual. Esto es lo que puede leerse entrelíneas, por los vaivenes y apagones que se pueden verificar en casi todos los centros bursátiles.
Para lo que corresponde solamente a nuestro ambiente, ruedas de 22 millones de pesos -como el viernes- tiran el ánimo por el piso, aunque no lo hagan en el medidor de los precios. Tal marca, ya repetida, les resta toda representatividad a las ruedas que se desarrollan y al interés de sacar deducciones útiles.
Estamos en zona de arribo de trimestrales para comprobar de qué modo les fue a las sociedades en el último trimestre de 2009 (recordar que las que deban presentar memorias poseen más tiempo para hacerlo). Esta es la única nota de color que viene a matizar las próximas ruedas, posiblemente dando algún súbito movimiento a ciertas acciones en función de los números que presenten.
Pero no es sencillo escaparle a la pesadez de fondo que tiene la tendencia y al manojo de incertidumbres diversas con las que debe convivir el operador e inversor en títulos privados. Una quincena se fue de febrero, la imagen no se ha movido un centímetro de lo que ya ofreciera el primer mes del año. Y toda la retórica que envuelve a cuestiones del mundo, más la que se soporta para lo interno, resultan pompas de jabón frente a la realidad que se vive.


Dejá tu comentario