17 de febrero 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Los depósitos no crecen. El dólar sube. Las acciones se ofrecen como alternativa. Una secuencia tantas veces vista, pero ahora con ciertas variantes. Y es que los títulos privados han perdido penetración en el gran público -aquel depositante común de los plazos fijos- y se ha ido cerrando el circuito para quedar solamente tentando a la gran cartera, o a los que hacen de lo bursátil una profesión (y una vocación, además).

Es una lástima, porque así como el lunes -donde estaban afuera dos referentes directos-, a solas con nuestro mercado de riesgo interno, volvió a notarse la dramática escasez de recursos propios que apoyan a las sociedades cotizantes, es muy probable que estando la mesa tendida solamente se pueden captar las migas.

Es como volver la historia atrás, porque sépalo el lector que era demasiado joven en la década del 70 (o el que todavía no había nacido, siquiera) hasta llegar a 1975 el inversor cometía la equivocación de huir de las acciones, en cuanto aparecía el fantasma del dolar y la inflación. Momentos donde los propios grupos de control -que sabían bien cuánto valían los «fierros», los activos en dólares- succionaban cuanta acción barata apareciera. Ya a partir de allí se produjo un vuelco en las consideraciones. Y también el inversor común cayó en la cuenta de que los activos empresarios -en dólares- no puedan bajar a niveles ridículos. Y la acción comenzó a actuar como «bien alternativos», contra la tasa nominal insuficiente, contra la inflación, o contra la devaluación.

Conveniente parece ahora que de todos los índices que se analizan, para decidir la compra, el interesado eche una ojeada a fondo sobre tal valor de los activos empresarios (para lo cual, damos mensualmente las cifras de capitalización en dólares). E igual que en aquella década referida, la historia ha dado un giro para que la necesaria corrección por «ajuste por inflación» en los balances, ha quedado suspendida a lo largo de la década actual (que daba origen a suculentas entregas de acciones, por el concepto de «revalúo» de tales activos). Se ha retornado al improcedente «número histórico», desconociendo la corrosión de la inflación sobre los activos y pasivos de las sociedades. Más allá de la gran estafa de falsear números del INDEC, con la corrección por datos oficiales de estos años se arribaría a cifras fabulosas. Esto indica que está habiendo «paquetes en dólares», sumamente disecados.

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