16 de abril 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

 ¿Quién se encarga, de manera entendida y directa, en prestarle la debida atención al problema inflacionario que crece? Todos hablan, desde Moyano hasta Aníbal Fernández. De Randazzo a Boudou -algunas veces interviene la Presidente, para dar su visión- y hasta surgió la consigna oficial de no mencionar la palabra «inflación», cuando se habla de suba de precios. Tan precario, tan primitivo el método, que asusta pensar en qué modo puede seguir evolucionando un proceso que se retroalimenta y, cuando accede a nuevos escalones, aspira al siguiente. Los análisis que hacen, desde los que tienen la misión de analizarlo seriamente y buscar las soluciones, se resumen a buscar objetivos a los que apuntar. Y llegar al extremo de decir que: «El Gobierno no produce inflación...». Son los empresarios, son los comerciantes, son los intermediarios, son todos juntos: pero, parece un asunto que a las autoridades no compete. Cualquier ejemplo sirve como válido, para ir adelantando lo que se viene. Y es nada menos que un insumo vital -el acero- el que puede abalanzarse sobre los costos de la economía.

Para buscar las causas no hay que pasar por los distribuidores, ni por las siderúrgicas, sino llegar al último y vital eslabón de la cadena. Que responde al plano internacional. Se denomina: mineral de hierro, materia prima esencial para producir acero y que tiene alta concentración en pocos productores mundiales. Que a inicios de abril -de cada año- convenían con las siderúrgicas, a través de ambas asociaciones, un precio que quedaba fijo por todo el ejercicio.

Ahora, todo quedó dado vuelta, porque los proveedores del mineral de hierro, decidieron que no podían haber convenios de cierto lapso, sino que se deberían negociar en plazos más cortos. Estimaciones preliminares hablaban de que la nueva política podría generar subas del mineral de hasta un 100%.

Y cuando esto pase a los clientes, porque las productoras de acero lo trasladarán a ellos, el metal podría trepar hasta 150 dólares más la tonelada.

Construcción, automotrices, electrodomésticos, todo aquello donde el acero posea una intervención vital, puede originar que esos sectores asuman una suba de costo de modo notorio. Imaginar esto sobre los índices y el efecto multiplicador sobre todos los insumos aledaños: es tener a la vista un problema de marca mayor. Que no sólo de alimentos vive el hombre (aunque los funcionarios hagan creer que sí).

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