Seguimos mirando -sin comprender- qué diablos está sucediendo en los Estados Unidos, que tienen la ineludible responsabilidad de ser y parecer un país serio, como corresponde a quien resulta líder y espejo donde se miran los demás. Al describir la visita de Obama a Nueva York -utilizando el mismo salón donde Lincoln emitió su discurso en contra de la esclavitud- el gran detalle no pasó por sus palabras, ni por el gesto adusto o la mirada dura, sino que al repasar la cartelera de asistentes al acto estaban presentes dos personajes que resultan ser el primero y el segundo de Goldman Sachs. Puestos en la picota por la SEC, acusados desde Grecia y después desde Gran Bretaña, seguramente que la cara de cemento -típica de los grandes banqueros- no los hizo dudar de estar a la vista de todos y haciendo de marco para las «reformas» que irían a anunciarse. Curioso es que los hayan invitado. Más curioso es que, al hacer el repaso obligatorio desde la Casa Blanca, los hayan admitido. Y, además, constituyendo todo un símbolo -negativo- para los ciudadanos que seguían esto desde sus casas y veían a dos funestos responsables que, en lugar de la cárcel, gozaban de ocupar un asiento viendo a Obama.
Y después, más símbolos que no iban en la dirección que pretendían las palabras y amonestaciones al sector financiero (un funcionario amenazó con un: «desmantelaremos bancos»), sino que en la fecha siguiente, el Dow Jones desplegó una de las mejores ruedas de la semana...
De lo que ha podido leerse, en caliente, solamente aparecieron frases duras, algunas de corte inocente (con un presidente apelando con figuras sensibleras y olvidando que aquellos a los que se dirigía no tienen piedad. Y nunca la tendrán).
Quedó como lo más rescatable esa promesa acerca de que ya no se salvarán más bancos en problemas, lo que resulta sumamente dudoso si es que aparece el gran temor por un recrudecer de la crisis. De todas formas, no lució la tan mentada «reforma» como yendo hasta el hueso de la cuestión.
Nadie pareció preocuparse en demasía en el mundo financiero, como a sabiendas de que la grandes vetas del negocio seguirán estando disponibles, solamente procediendo a cambios de terminologías, instrumentos y estratagemas.
(Cada vez se parecen más a nosotros, y esto sí que es sumamente preocupante.)
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