29 de abril 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Entre la indocilidad de los gobernantes de Grecia, que solamente parecen aceptar que otros le paguen los desvíos y bajo sus propias condiciones (paralelo con posiciones argentinas habituales) y la dura posición de Alemania, que pretende que los griegos asuman el tener que ponerse en caja, los mercados se dieron un regio susto en la rueda del martes. Y desde Atenas, la onda expansiva hizo temblar a los que también forman parte de la fila de los problemáticos, de la eurozona. Cada uno juega fuerte, y redobla las apuestas, mientras el mundo observa con enorme tensión la definición de un duelo entre los extremos de una zona común, que puso sus asimetrías crudamente a la vista. Se supone que la sangre habrá de ser detenida, antes de la fecha clave del 19 de mayo, pero quedan por tratarse otras heridas europeas y que están más abiertas, por el caso griego. Esto es un foco de inquietud que habrá de permanecer a lo largo del año y, en cada erupción le dará a los mercados un impacto en la línea de flotación.

En los Estados Unidos volvió a presentarse el caso del vendedor «declarado permanente» en la Bolsa de Nueva York y al que tratamos hace unas semanas...

El Tesoro de los Estados Unidos, dando muestras de una peligrosa liviandad en el tratamiento de un mercado bursátil que todavía luce como encogido y sensible, se desespera por mostrarle a la población que van en procura de recuperar préstamos a los bancos. Y es así que realizó declaraciones, diciendo que está por poner en marcha la venta de las acciones del Citigroup, entregadas por la entidad a cambio del rescate.

Ante esto, surgió lo que decíamos en aquel momento y cuando los operadores dijeron suponer que ya habían iniciado la venta de esas acciones, debido a los volúmenes que se venían haciendo. Al comprobar que esto no era así, las acciones del banco cayeron un 3,5% durante la rueda del lunes -antes de lo de Grecia- y en lo que resulta el movimiento lógico de las fuerzas de la demanda. Si se van a lanzar acciones de forma permanente -por miles de millones- por parte de las arcas del Tesoro: pues hay que colocarse «abajo» y forzar los límites y los pisos. Es lo que debiera realizar todo comprador medianamente hábil, al encontrarse con un esquema que quiebra las leyes del mercado de oferta y demanda, públicas y libres.

Resulta un torpe sentido de la oportunidad el aplicado, para salir de tales posiciones, y con esquema de venta diaria, desaconsejable.