4 de junio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Primeras dos ruedas de junio mostrando el mercado sus dos caras y -ambas- denunciando la intensa controversia que prevalece y alimentándose, en gran proporción, de la capa operadora de superficie: la condenada «especulación» que se mueve en terreno donde los demás temen, la de alto riesgo. Tan histéricos están los políticos del mundo que habrán vuelto a maldecir cuando el martes se desniveló en los índices hacia abajo. Como habrán sonreído complacidos al ver el repunte bien acentuado del miércoles. Sin preocuparse en entender debidamente que ambas ruedas fueron caras de una misma moneda. Ninguna en contra de nada, ni de nadie, ni de las economías, ni de los países: solamente a favor de ir en procura de la ganancia, aunque se trate de un tiempo tan carente de señales seguras.

Si se hizo famosa aquella expresión de Clinton, sobre que «es la economía, estúpido...», una versión actual debería decirles: «es el mercado, estúpido».

Actuación absolutamente lógica, aunque luzca como contradictoria variando de un día hacia el otro, provocando las pequeñas brechas, donde los operadores se arriesguen a conseguir la diferencia.

En plazos de cierto alcance, puede llegar a decirse que todos ganan en el mercado. Pero, actuando en muy corto recorrido, si unos aciertan y ganan, es porque otros perdieron. Aunque los enemigos del mercado, con su profunda mirada de resentimiento, dejen creer a las poblaciones que el especulador siempre gana. Y que es causa, y no efecto, de aquello que las economías y sus administraciones políticas dejan a la vista. Pretensión desmesurada de que las tendencias siguen alcistas y sólidas, ocultando los desvíos cometidos por los verdaderos culpables.

La especulación corta, de alto riesgo, es lo que mantendrá viva la llama operativa y dará liquidez a los activos. No los que se encierran en sus «búnkers», temiendo operar y esperando que todo pase. Después, está todo el decorado que rodea a las ruedas que van hacia uno u otro lado, los que como nosotros intentamos adosar una explicación a la suba, después a la baja inmediata, tomando algunas de las novedades que estén dando vueltas por el mundo en cada día. Descreen del mercado, lo abominan y lo vituperan, pero no pueden quitar la vista de lo que produce. Saben que es el termómetro, aunque nieguen lo que les marca. Allá ellos.