18 de junio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

En tercera rueda nada apareció de novedoso para darle una dirección a los índices. Y los mercados se quedaron flotando en la intrascendencia porque no resisten la ausencia de una «razón» que marque el camino a seguir.

Así se produjo esa desvaída -sumamente intolerable- rueda del miércoles, donde todos los recintos entraban en los saldos finales del «cero coma».

Sin llegar a fijar ni el 1 por ciento redondo, en sus desniveles, pasando como una sombra obviable la actuación de tal día. Le sucedió a Europa, la onda se transmitió a la región americana, nada por aquí y nada por allá.

Pasaron velozmente por la pantalla las noticias sobre Grecia, se fugaron prestamente las que querían enaltecer las emisiones de deuda de ciertos complicados países europeos. Inclusive los que elevaron la consideración por ciertos rasgos de la economía norteamericana.

Nada estalló en las pantallas globales, como para darle cierto asidero a las actitudes que antes habían asumido.

En consecuencia, un «cero coma» para todos...

Estábamos preparando una nota especial, referida a las «tribus» que están hoy vigentes en la superficie de las tendencias bursátiles generales. Para distinguir a los «caníbales», destacar a los que representan a los «cazadores de cabeza», especímenes que se han hecho dueños del territorio que antes poblaban diversas especies pacíficas, además de ellos.

Acaso lleguemos a componerla, buscando dar una visión de aquello que -nos parece- está sucediendo en la época de mercados sin tendencia permanente y que viven con la taquicardia del día por día.

Hay medidas que se han venido estudiando, todas van en busca de cortarle las alas al libre vuelo de los mercados. Que, como siempre ha sucedido, se comienzan a proponer cuando los indicadores no lucen alcistas, como a los políticos les agrada

Quieren ignorar que aquello mismo que hoy parece que los «mata» era ponderado y bienvenido cuando lucían rozagantes y alcistas.

En Wall Street ya ponen en vigencia la detención de rueda si es que los papeles -algunos- vulneran una baja determinada (del 10%, según se dijo). En cambio, cuando avanzaban a los saltos, a nadie le preocupaba -eso no era «maldita especulación»- y resultaban la fachada de la brillantez económica. Están haciendo más enchastre todavía.