26 de agosto 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Semana que arrancó bastante retorcida y que se puso todavía más apretada, en su segunda rueda. No tanto por las bajas globales y algunas intensas -como la que sufrió el Merval-, sino por la variedad y calibre de los factores que estaban a disposición, como para que los que trabajan de analistas, o los que hacemos periodismo bursátil, pudieran servirse de una mesa de posibles motivos a quienes adjudicar las caídas.

Es obvio decir que los argumentos que sirven para justificar lo exterior no tienen que ver con lo local. Aunque lo que se produzca afuera termina por enviar sus señales claras y matizar los mercados menores.

Esta vez se trató de una acción conjunta, como si todo se hubiera asociado y predispuesto a formar un negro frente de tormenta bajista sobre el recinto porteño.

Por lo que hemos visto y oído, de diferentes medios y comentarios, hubo cierta coincidencia en pasarle la factura de la caída de la Bolsa a lo que sucede con turbulen-cias sobre el campo empresario (donde surgen las situaciones sobre Fibertel, Siderar, bastante de lo acostumbrado, por otra parte...).

A todo esto, mientras Moyano y Moreno hacían de las suyas, en el ámbito de Wall Street los datos seguían viniendo mal y produciendo una baja como la del martes, con el 1,32 por ciento (que para mercado de primera, es una baja fuerte).

El Bovespa, vecino nuestro, copiaba fielmente la indicación de sus mayores. Pero el Merval lo multiplicaba hasta por tres.

Echando la vista atrás, aparece la semana previa y donde nuestro índice se consagraba en el período, rindiendo mucho más que el resto. Obra y gracia de un «show» en torno de los papeles bancarios, que habíase desatado desde versiones sobre G. Galicia. Después, ampliado hacia otros del mismo rubro.

Al parecer, la especie que le dio gran vuelo al papel resultó desmentida, «pinchado» el globo. Y lo que se vio en las primeras ruedas actuales fue un desbande de oferta en tal tipo de papeles, en especial sobre la plaza de G. Galicia y que no sufría de ningún tipo de «acoso empresario».

Siderar también bajó, no más que otra cualquiera; Tenaris mostró su clásica debilidad cuando se suma a la baja del exterior; en definitiva, pagamos más porque antes se ganó más. Una opinión.