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Cupones bursátiles
Y es lo que sucedió con tal tipo de acciones durante el viernes, si bien -más allá de las nuevas normas basadas en la seguridad bancaria- no surgían motivaciones a la vista para determinarlas como gran centro de atracción. Lo único que se nos ocurre como posible causa es pensar que se propende a la «bancarización absoluta». Y más allá de que se promociona como una serie de servicios «gratuitos», esto, con el correr del programa, irá otorgando nuevos «nichos» que serán bien explorados, y explotados, a continuación.
También nos llamó mucho la atención que en la rueda del viernes, el mercado que jugó de «patito feo» fue -justamente- el de San Pablo, que perdió el 0,90%, cuando se hizo notable escándalo global con el hecho de la colocación de capital de Petrobras y con el rótulo que a los brasileños más les fascina: «la mayor del mundo»...
Si bien no todo reluce tanto, al desgranar el modo y la propia participación oficial en el negocio, además de fondos comunes que son de índole oficial puede que haya resultado preocupante el alto grado de «licuación» de los expuestos inversores minoritarios frente a semejante ampliación.
Lo que sí rescatamos plenamente es la utilización del mercado bursátil que se concretó en Brasil. Dándole la debida trascendencia y haciéndolo eje de tal negociación. Como para tener una sana envidia, al cotejarlo con un mercado argentino que luce arrinconado, empobrecido, dejado de lado como las herramientas inútiles que se puedan utilizar.
Ninguna intención de que se lo vea como un recinto que sea receptor de actuaciones, sobre papeles de empresas públicas. Ningún proyecto que lo involucre para mostrar su real valía. Triste.
