7 de octubre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

El mismo día en que aparecían palabras de Obama, desalentadoras («el déficit ya es insostenible») y también en que se daban a conocer referencias de Ben Bernanke que denotan, crudamente, la oscuridad en que se mueve la Reserva Federal para encontrar una solución que se perciba. Ese mismo día, martes, el Dow Jones trepó el 1,8%.

Los europeos están viendo con gran preocupación la problemática que no se disipa y una España a la que ya se le adosa un pronóstico caótico: también logró trepar de sus niveles del lunes.

La bonanza del día se extendió a todos, mientras las pan-tallas repiqueteaban con medidas que había tomado Japón, en tren de evitar la «deflación».

Eso y sólo eso pareció servir de palanca para mover en alza a los índices bursátiles. Lo que debiera promover una felici-tación conmovida a operadores globales que están logrando transformar el plomo en otro: en espectacular muestra de alquimia. A pesar de una fecha poblada de novedades desalentadoras, conseguir producir una jornada de muy buen repunte alcista en el mercado de riesgo.

Si es por tirar de tal hilo hay que pensar en un enorme potencial que poseen los índices en el caso de que pudieran estar apoyados por algún racimo de novedades favorables, en los frentes de gestación de tendencia.

Buenos Aires, lejos de ser lerda para estos mandatos, se anotó también con buen nivel de aumento en sus especies líderes. Sabemos que por aquí tampoco atravesó el circuito algún estímulo sólido, robus-to, positivo, más que el consabido mensaje de la superación en la venta de automóviles. Y de una demanda enorme de pasajes por el fin de semana largo. Dos incentivos montados en la arenga hacia consumo de todo tipo y obviamente desterrada la palabra «ahorro» del lenguaje local.

Quizás pueda repetirse un mes de octubre bien positivo, como septiembre. O no. Pero los fundamentos que se perciben para destaparse con ruedas tan efusivas en sus alzas distan mucho de lo más aconsejable.

Se puede acomodar el discurso a los resultados, buscarle siempre la vuelta para justificar el repunte concebido. O también se puede señalar las bases tan superficiales en que se consiguen ciertos resultados. No somos operadores, no debemos adecuarnos a nada. Y sostenemos lo mismo.