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Cupones bursátiles
En la estadística mensual aparecen cinco ruedas, donde se accedió a los tres dígitos en órdenes. La primera el día 14 -superando los 131 millones de pesos- y de inmediato ampliando la marca, el día 15, con 157 millones de pesos (que resultó la cumbre de octubre). Tras dos fechas más calmadas, la rueda del día 20 consumió 103 millones de pesos a mitad de semana. Y lo reiteró el lunes siguiente, con 126 millones de pesos realizados en la jornada del día 25. Una fecha antes del final, surgieron los 142 millones de pesos del jueves 28.
Y cuando se busca saber el promedio por rueda de octubre, esto arrojó casi 91 millones de pesos para las acciones ordinarias. Si faltaba un detalle para coronar el gran entusiasmo que se apropió de la segunda quincena, esto provino de establecer en el final de mes el acceso a la zona de los 3.000 puntos del Merval mayor. Lo que no aporta lo estadístico es saber sobre el origen del capital entrante.
Aunque la probabilidad de un impulso fuerte a los negocios, llegando del exterior a nuestra Bolsa, es mucho más de creer que en el ingreso de capital de riesgo de orden doméstica. Seguramente que después de ciertas ruedas llamativas, las carteras nativas se habrán ido plegando al movimiento, advirtiendo que la cuestión no aflojaba (y venía en serio).
Está claro que los papeles no han incorporado más condiciones que las que ya tenían; lo que varió fue la decisión de venir a «jugar» por cierto lapso con acciones argentinas, que con cierto poder de fuego son capaces de avanzar a los saltos, como lo han hecho en varios casos donde la demanda apuntó con fuerza. Ejemplo saliente, las acciones de «bancos» y que se despidieron con una del panel líder -Banco Hipotecario- con enorme salto del 12% en la última fecha de octubre. La sequedad de oferta hizo el resto, esto también llevado por la falta de alternativas de inversión, haciendo de nuestro centro bursátil un impactante generador de utilidades en los últimos dos meses, al no poder proveer de «papel», a cualquier tironeo apreciable de «dinero» en ofensiva. Saber verlo a tiempo es una virtud. Y la virtud retribuye.


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