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Cupones bursátiles
La diferencia la hizo un nuevo anuncio, en la oportunidad desde la Unión Europea, asegurando que estaban para arrojarles un «salvavidas» ampliado a los países en problemas. ¿Era una buena noticia, era una mala? En el comentario del día la dimos como la irrupción de una «buena/mala» noticia que había obrado de tal modo, como para variar la veleta de los mercados y convertir en alzas -como en formidable alquimia- aquello que eran bajas casi seguras. Y allí nadie se quedó afuera, por lo que no hubo méritos individuales para remarcar, sino -simplemente- deber plegarse al buen humor que imperó en el día...
Contentos deben haber observado desde Estados Unidos también los economistas -con Paul Krugman a la cabeza-, que se la pasan declamando en procura de que los organismos otorguen más combustible a los países en problemas, maldiciendo todo lo que signifique un «ajuste» de sus economías. El hecho es que un mercado de Buenos Aires, que fue tan favorecido en el trimestre reciente, se pudo dar el gusto de arrancar en diciembre y sumando más del 3%. Tanto como apuntarle a doblegar la centena superior, de los 3.400 puntos.
Y todavía nos estamos preguntando, crédulos como somos, si es que anuncios de tener que ampliar los salvatajes y arrojar más «salvavidas» a las aguas resulta una novedad estimulante, a favor. O si, en realidad, denuncia que la crisis y la actualidad están mucho más erosionadas de aquello que nos quieren hacer creer. Nos hace acordar viejos tiempos de nuestra Bolsa, con la moda de los «concursos», donde cada compañía que entraba en cesación de pagos -y pedía concurso de acreedores- pasaba a resultar todo un éxito de demanda. Con la explicación de que tal empresa ya no pagaría intereses por pasivos y jugaba a favor de licuar sumas con inflación. Vergüenza.


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