- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Una muestra de ello fue la nota publicada por Clarín el miércoles, donde se menciona que «tres bancos familiares se alistan para cotizar sus acciones..».
Para las autoridades del sistema seguramente que resulta una muy buena noticia, si es que se llega a concretar. Pero para quienes estamos unos pasos atrás y solamente ejercemos de observadores de los sucesos, con la necesidad de utilizar la mirada crítica, no sólo la complaciente, la novedad contiene también sus rasgos poco agraciados. Comenzando porque uno de los tres bancos mencionados ya fue integrante de la pizarra bancaria desde el «viejo recinto», alejándose posteriormente. Su posible vuelta, si es que la posibilidad tiene fundamentos, puede que esté relacionada con lo que se dice en el «copete» de la misma pieza: que «la fuerte suba de las acciones financieras entusiasma a los banqueros locales...». La explosión del sector en las cotizaciones, cuando el epicentro fue Grupo Galicia hace cierto tiempo, al parecer actuó de detonante para que se despierte la «vocación» de pertenecer al elenco de las cotizantes en Bolsa. Una fuerte colocación de papeles, hacerse de capital fresco y casi sin costo, para sacar partido de una coyuntura. Después, Dios dirá, si es que la tendencia toma un camino más normalizado y se atraviesan algunas zonas de poca actividad y desinterés -que es un estado mucho más habitual en la historia- posiblemente se asistirá a plazas cerradas, inmóviles, pudiendo culminar con una salida del sistema. Son muchas, demasiadas, las colocaciones de empresas a muy alto precio que luego se fueron, al momento en que los títulos valían poco (el asunto de Sevel, puede que resulte un emblema en tal aspecto).
Las golondrinas
No solamente la acepción de «golondrinas» responde a capitales que provienen de afuera, hacen lo suyo y parten. Nuestro mercado posee todo un «cementerio» de compañías que ingresaron al son de los violines, queriendo demostrar que ponderaban la importancia de una Bolsa y tomaron el camino de la salida al extraer lo que desechaban al sacar partido de un momento. Hoy me amas, mañana me dejas. Parece queja de mujer (y la Bolsa lo es).


Dejá tu comentario