20 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

 «Los números del Citi fueron menos que lo esperado...», sin embargo el Dow Jones subió casi el medio por ciento. Todo suena a una farsa. El carnaval de las economías tiene su buen correlato en las «murgas» de los mercados, que salen a diario a menear caderas, pasear carrozas y golpetear tamboriles. Aquellos banqueros, mascarón de proa de una nave que fue a dar contra las rocas y hoy en día todavía hay una masa de gente que pena, con deudas y desempelo, nos cuentan que están nuevamente rigiendo el destino del principal mercado del mundo. A partir de esto, todo cabe, como que la Bolsa de Madrid se despache con un rebote lujoso, del 3%, porque ha podido colocar un bono que no soluciona sus problemas de fondo, pero sirve para que los operadores lo utilicen de «palanca», para mover pesos muertos. Después de todo, tanto han sufrido sus papeles en 2010 que hasta puede que se vean atractivos. En la búsqueda de un puerto donde colocar dólares «bastardos», armar un movimiento veloz y partir nuevamente.

Todo se asienta en comunicación, pantallas, mensajes, optimismo en grageas y... dinero barato.

Estamos a la espera del día, si es que llega en un plazo razonable, en que la Reserva Federal anuncie la finalización de los «subsidios» a los que toman plata blanda y diga que van a incrementar el nivel de las tasas. ¿Qué pasaría, llegado el momento? Todo es hipótesis, pero queremos colar la nuestra, y apostaríamos a los muchachos -llorones- de Wall Street, tratando de originar algún derrape vertical como para meterles miedo a los funcionarios. Cuando el hombre se habitúa a un tipo de vida, no es sencillo sacarlo de él si el trámite le ha sido placentero. Mucho menos a los mañosos intervinientes de las finanzas, capaces de conformar cualquier tipo de estratagema para que el dinero fluya: barato.

Y por casa...

Estamos en los umbrales del ejercicio y ya se alzan las voces sindicales, hablando de «pisos» de reclamos que irán del 25% al 30%.

Así como analistas que siguen hablando, con total naturalidad, de un nivel de inflación igual -o superior- al de 2010. Nos preguntamos en qué tipo de facultad han estudiado, que ven a la inflación acumulada como si fuera una simple variable. Que tengamos suerte.

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