21 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Buena rueda local la del miércoles. Queda a criterio de cada observador, pero siempre concedemos un valor extra a las fechas donde el exterior presenta un cuadro de perfil negativo, y el Merval consigue crearse su propio ambiente, oponiéndose al resto. Que fue el caso del martes, donde el Dow Jones seguía dentro de lo que es un dislate de motivaciones y -en tal jornada- hubo que enterarse de que lo de Goldman Sachs no había resultado satisfactorio. Goldman Sachs... un nombre que resuena en los oídos, porque estaba puesto en la picota por varios deslices. E inclusive, acusado directamente por los griegos, al haber ejercido una figura de «consejero» que -según los gobernantes- los había llevado al desastre. También muy cuestionado en Estados Unidos, en fin, una entidad de las que no conviene mostrar por el mundo, pero que continúa en lo suyo. Y el miércoles, siendo eje de ansiedades del mercado, por ver cómo venía. Antes, había sido lo de JP Morgan, después los números del Citi. De uno en fondo desfilan los mariscales de la derrota, haciéndose nuevamente eje y figura del principal mercado bursátil. Así están las cuestiones en tal mundo dado vuelta, como para que deje de lucir como muy llamativo que nuestro Merval, aunque no tenga tampoco causales de calibre, se oponga al resto del mundo y marque índice en tierra desconocida. Que está conquistando y dándose ciertos «lujos»: como el de resultar bien positivo, en una tarde gris para los otros...

Bancos y Cía.

Por aquí también se ponen de moda, en ciertas ruedas, las del sector «bancario» y tan sencillo como se encienden, son víctimas de rápidos descremes. Otras acompañan, las de «energía» son proclives a saltar de un modo inesperado y después... Puede decirse que no existe ningún patrón de búsqueda, sino que son las que alumbran en tal rueda. Que a la fecha siguiente son suplantadas por otras especies, algunas veces las más inesperadas -por no decir las «exóticas»- y que tienen tiempo sin operar o carecen de oferta abundante en su plaza.

Todo ya pertenece a una caja de sorpresas, que sirve para darle dirección a un solo día a los índices, variando en el siguiente. Tal el caso de Europa y un martes con festejos aparentes, por lo de España y su deuda, pero que quedó bajo escombros en la baja del miércoles. Y el gran fracaso de 2010, el Bovespa brasileño, que parece querer seguir en la misma pobre imagen.

Quien acierta, gana.

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