4 de marzo 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Hagamos otra revisión sobre los mercados bursátiles, cuando se está avanzando sobre el tercer mes del año. Y no suena a coincidencia que los que se anotan con pérdidas, hasta aquí, resultan los «emergentes» más mencionados de América. Con datos hasta el martes pasado, veamos: el Merval está con negativo del 2,75% en poco más del primer bimestre. El vecino de San Pablo -el Bovespa-, que dio algunas señales de seguir viviente en días pasados, acusa una baja del 4,42%. El Mexbol, de México, rebaja en su índice un 4,6%. Y, finalmente, lo que siempre surgía en estos años como el mercado más confiable, el IPSA chileno, yéndose de largo con su pérdida de casi el 11%. De allí hacia abajo, en el listado habitual, todas están en términos positivos. Desde el Dow Jones, que acumula un 4,15%, pasando por el Nikkei de Japón con alza del 5,12%. Desde allí, un paseo por los índices europeos, donde todos asoman la cabeza en superficie. Hasta la increíble Madrid, con los problemas que acechan su economía, rozando un 10% de ganancia. De última, lo que lleva el mercado de Shanghái, orillando el 4% de beneficios.

Esto habilita la pregunta: ¿han llegado a una «madurez» los mercados americanos? Esto, dicho desde el punto de vista del operador internacional y que se despoja de orgullos, o nacionalismos inconvenientes. ¿Existe un cambio de carteras en el gran tablero mundial, yendo en procura de los más castigados antes, con la utilidad obtenida en los favorecidos de 2010? O, simplemente, han generado una brecha en la tendencia, una «corrección» en tales índices para después retomar posiciones...

Insistimos con el primer concepto, que dista de parecer casual el hecho de un racimo de índices de la misma región, de más o menos la misma categoría, que resultan los únicos perjudicados en estos poco más de dos meses. Convengamos que los beneficios promedio, en todos los mercados, no resultan suculentos para una inversión de riesgo. Menos, cuando una colocación para atesorar capital, refugiarse, como el oro, sigue marcha hacia arriba. Pero una cuestión es que no estén trepando mucho los otros -pero suben- y otra es que, directamente, se estén anotando pérdidas. Situación curiosa, donde nadie de la zona se salva, junto con los «malos», que ahora son «buenos».

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