30 de junio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Después de no poderse entender casi nada, hubo una zona de racionalidad en los mercados del mundo y donde las Bolsas volvieron a la función original, de ser reflejo de los sucesos y del escenario político y económico -en ese orden- que las rodea. Así se vio que el semestre que finaliza es definitivamente malo para las carteras de riesgo. Y que solamente encuentran consuelo en que varias de las alternativas, o los «bienes sustitutos» del riesgo, también han resultado un fiasco. Ni hablar de tasas de interés que prosiguen, salvo en algunos lugares, pegadas al piso del premio al dinero.

Y especialmente en estos dos últimos meses, mayo y junio, el tradicional «espejo» cada vez devolvía la imagen más correcta y definida de lo que casi todo inversor -o analista- podía percibir, seriamente. Que la crisis sigue vigente, en varios de sus efectos. Que las secuelas de ésta no se terminan. Y que -lo que más inquieta- no aparecen las so-luciones políticas y socialmente correctas.

Pero reaparecieron esas ruedas alcistas donde se intercambian miradas, preguntando: a qué se debe el repunte tan ostensible. Caso del martes y donde todos se tomaron del «pasamanos» llamado Grecia.

Incluso el Dow Jones, al mismo tiempo que salía el medidor «de confianza» del consumidor: dando un retroceso, en Estados Unidos. El único recinto que se mantuvo sumamente cauto, extraño en él (digámoslo), fue el de Buenos Aires. Pero los demás salieron en disparada y subidos al mismo argumento: que el ajuste griego se aprobaría en el Parlamento, etc., etcétera.

Un asunto de aprobar me-didas duras, como paso preliminar para que le aflojen el capital, con el marco de una «huelga general» de dos días en las organizaciones sindicales. ¿Se puede apostar todo a que un puñado de representantes apruebe medidas, que la sociedad rechaza de plano? Hmmm..., se verá, de todas formas, en estos días. Pero, ni aun así, el escenario ha vuelto a la normalidad, en casi ninguna región. (Recordemos al Banco de Basilea: augu-rando que se deben subir las tasas, o viene un «replay» de la crisis). Por lo que los «espejos» bursátiles están distorsionando lo que sucede en el contexto. Encontrando las excusas para fabricar repuntes. Peligroso.

Fe de erratas:
en la columna de ayer, donde decía Banco de Brasilia, debía decir Banco de Basilea.

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