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Cupones Bursátiles
Se habló de una buena novedad en Estados Unidos, acerca de la baja en el índice de desocupados, pero a renglón inmediato también se advirtió que esto era probable se debiera a gente que «ya no se molesta en procurar un trabajo que no existe». Con semejante cuadro, lo que dejó la semana bursátil sonó a fantástico. Aumento más recatado en el Bovespa, con un 5,5%. Más arriba se colocó el Dow y un estupendo 7% de ganancia, pero el Merval los superó al alcanzar un 8% de rendimiento. Rendimientos que no se compadecen con el contexto en que siguieron los gobernantes y las economías.
Un período que sembró extrañeza, por evolucionar en medio del mismo desierto que lo venía condenando al devenir de las Bolsas. Salvo que el «cuero» de los mercados ya estén curtidos de tanta noticia contradictoria, como para caminar tipo «salamandra» arriba de las brasas, las relaciones de la mejoría en la pasada semana fueron obras de una mentira, la que elevó los indicadores el lunes, seguida de una verdad -la reunión de bancos centrales, pero que de inmediato mereció observaciones razonables. Porque tratar de salvar a la banca no es lo mismo que arreglar a los países y las sociedades. Detrás de esto surgió George Soros como para que el cartón estuviera lleno. El final del ejercicio 2011 está muy cercano, se ven en consonancia esfuerzos de operadores que desean no llegar al final, con pesados saldos en negativo. Y como está visto que «todo vale», acaso en esta semana se descuelguen con cierta especie que favorezca otra levantada de los índices.
Por el momento diciembre les ha dado «el dulce», a tantas carteras plenas de tragos amargos. Vale.


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