12 de diciembre 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

El corto tramo que falta para terminar de consumir el ejercicio 2011, apenas unas pocas ruedas hasta ingresar a la atmósfera de las fiestas, es como para dejar de devanarse los sesos buscando posibles cursos racionales y encomendarse a lo que, día tras día, el «gran tablero» del mundo puede proponer. Si vamos a la baja, hay que ir con ella. Sin con cualquier motivación, real o trabajada, se da juego de repuntes: aprovecharlos. No más que esas dos premisas, de seguir el curso y no pensar más allá de las campanadas que cierren la rueda del día.

Mientras las mentes bursátiles locales se desenchufaron durante los últimos cuatro días, afuera se cocinaba todo tipo de menú. Lo del jueves era como el prenuncio de una decepción, por lo que podía llegarse a concluir en la promocionada reunión de gobernantes de la eurozona. Y lo del viernes pasó por recibir con signos positivos el triunfo de la posición alemana que era la versión resistida por casi todos, de adentro y de afuera de la región involucrada.

Que uno pueda asumir la posición del «ajuste», con tal de que lo sucedido sirva realmente de lección y se terminen las «fiestas» de las economías, no significa que a los «hacedores de mercado» esto les cayera bien. En teoría. Pero la primera reacción fue justamente la opuesta, como si se considerara que las normas a implementar eran las que el mercado estuviera predispuesto a oír con beneplácito.

En el reinicio de hoy, donde el Merval se reintegra y arriba con mente distendida, deberá verse una imagen más contundente en alguna dirección. Que se provoque en el exterior y después se deba incorporar al desarrollo de Buenos Aires. En una palabra, habría que tener idea más concreta acerca de si lo propuesto en la cumbre europea fue bueno o malo. Ya se han visto opiniones de renombrados escribas, economistas de fama, que están siempre por la solución de lanzar dinero a mansalva -sin condiciones- con tal de irrigar el problema. Y, lógicamente, han sido críticas ante lo sancionado en la cumbre.

El viernes los índices opinaron lo contrario, por lo que debería entenderse que «era lo que esperaban» -como buena nueva- y anotando aumentos.

Otro capítulo muy difícil de entender en los últimos ecos de las Bolsas sobre las noticias. Será bueno seguir de cerca los distintos tramos de la semana, aquí y afuera, para que algo pueda quedar más claro acerca de qué desean los que operan en los mercados. (Y ver si puede entenderse, de una buena vez. Así, es todo un carnaval.)

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