20 de febrero 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras afuera se intenta escribir otro capítulo de «la tragedia griega» -difícilmente sea el último, por más que ahora se aguarde-, los operadores de Buenos Aires deberán hacer vigilia dos ruedas seguidas y seguir de cerca por las pantallas el desarrollo de acciones locales en Nueva York. Que ahora es un número importante, con gran peso específico dentro de la nómina de nuestras líderes cotizantes. Esto y ver qué se acumula en los indicadores de los colegas, durante lunes y martes.

Fin de semana largo, propicio para otra escapada vacacional, pero algunos no se quieren alejar demasiado de la «cocina» del negocio bursátil, también muy aconsejable para revisar, cotejar, llegar a conclusiones acerca de los papeles en cartera y los resultados traídos por los «trimestrales» a diciembre, que ingresaron días atrás. No son muchos, en virtud de que en diciembre un gran número de compañías cierran «balance general» -de 2011- y esto habilita a tener más tiempo para presentarse públicamente. Sin hacer nombres propios, para evitar toda inducción indeseada por nosotros, podemos decirle al lector que en un vuelo rasante por toda la nómina -después lo veremos uno por uno, en los comentarios respectivos- advertimos que no son demasiados los balances que puedan «emocionar» con su carga de saldos positivos. Algunos siguieron con el signo a favor, pero denotando un quedo respecto de la marcha inicial. Otros poseen sumas satisfactorias en el segundo semestre de 2011, aunque se desvanecen un tanto al cotejarlas con lo de 2010 (sin contar que pasado a «términos reales», desagiando por inflación, las cuentas se adelgazan más).

Tampoco era de esperarse una presentación lujosa, a sabiendas de que el último trimestre del año anterior ya estaba evidenciando una detención en el ritmo de marcha económico (debidamente señalado en diversas notas al respecto de análisis de entidades afines). La dura pendiente del índice durante el pasado ejercicio, nada menos que un 30% de caída en el plantel de las principales, está en el otro platillo de la balanza y para emparejar -un tanto- la impresión. Que otra imagen resultaría si se proviniera de un ciclo alcista y con los papeles teniendo que defender sus precios mediante suculentas ganancias. Cuatro días para repensar la cartera, hacerle algunos toques en procura de más eficacia, anualizando el contexto internacional y lo que se vive internamente. Después, esperar la apertura del martes y... de nuevo a bordo.

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