19 de julio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

No caben dudas de que hoy en día -en el mundo en que vivimos- en medio de un estado de crisis global al que costará doblegar, se hace difícil convencer a algún desilusionado: para que tome posición en acciones. Nada menos que en acciones, los maravillosos y más genuinos títulos bursátiles. Los que no aseguran ni pisos, ni techos, los que vuelan sin paracaídas (ni tienen paridades, o intereses, asegurados de antemano). Los que, en definitiva, asumen el «riesgo puro»: en un mundo donde todo está en ebullición y en el riesgo potenciado. En nuestro medio, donde la alguna vez presente «cultura bursátil» ha sido casi extinguida (y le damos el «casi» sólo como respeto a la historia) la tarea para un operador profesional, un agente bursátil, o administrador de carteras, es todavía más ardua. De hecho, cualquiera puede comprobarlo, salvo los agentes de Bolsa (que están en medio del sistema, pertenecen al mismo por definición y profesión) los demás «consejeros» se abstienen de recomendar acciones: aunque casi no existen alternativas atractivas vigentes. Lo llevarán hacia la compra de «bonos» (hoy, los que tienen al dólar por detrás). Otros le hablarán de los clásicos «ladrillos», más los que le hablarán de conseguirse «dólares» y guardarlos. Justamente, emparentado a esto último, se abre una brecha para que se filtren las acciones tan dejadas de lado. En el desdoblarse «de facto» de un dólar oficial y el «otro» (que navega dos pesos por arriba) la referencia que se utiliza, en cualquier análisis, puede incluir ambas versiones. Pero, hete ahí que la medida de los llamados «paquetes accionarios» (cuánto cuesta el capital de las empresas, en dólares): tomó un rápido deslizamiento a la baja. Si se lo hace con el «otro», estaríase dividiendo el capital, por precio en pesos, sobre un número de «6,5». Y es entonces donde surgen las sorpresas, que van también alertando a los «grupos de control», respecto de un costo que pierde toda medida respecto de lo que -en verdad- se ubicaría el precio de transacción: en la economía real. Aunar tal análisis, al que hablábamos el martes aquí, respecto de dar valor ponderado importante a la «sanidad estructural» de las compañías: puede conducir a tomar posición en papeles, donde el porvenir -el tiempo- los haga pasar por encima de toda otra colocación ahora aconsejada. Hágase el ejercicio de esto, aunque sea para ver, y nos cuenta...

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