«Haremos todo lo necesario...» (la expresión que actuó con poderes mágicos sobre índices europeos, copiados por los demás) precisará ahora de darle cemento al simple encofrado -como las medidas que se anuncien y que convenzan- para que todo no se diluya en simples enunciados. Y a la par, el ácido corrosivo sobre las economías continúa haciendo su trabajo, que se ratifica en cada nueva medición de fondo. Se culmina julio mañana, quedando solamente aquellas cuatro palabras como propulsoras de repuntes. Del otro lado, la desastrosa campaña agrícola de Estados Unidos, seguramente que también deberá liberar algún mensaje por el estilo del Gobierno de Obama y nada de lo que se haga, caerá del cielo. Más sobrecargas de cuentas fiscales, ayuda para los bancos, pero lejos de solucionar los temas de la caída de consumos, desempleos, rehabilitación cercana de los puntales de la economía real. Además, con gobiernos que deban ajustarse a cumplir más medidas de austeridad, irritando a la vida social que piensa en soluciones inmediatas. Por lo que se observa el panorama seguirá dentro del mismo formato: con algunos alicientes temporales, políticos intentando calmar las cosas desde la dialéctica y los buenos deseos. Pero, con gente y mercados simplemente flotando, entre la turbulencia que amaina y vuelve. Ayer hemos visto, a través del trabajo del «IAMC» cuál ha sido el balance de nuestro mercado bursátil en el primer semestre. Y sacando a ciertos títulos públicos (relacionados con el dólar), o las cauciones (que se utilizan como un instrumento financiero): con los demás segmentos en franca, y cruda, contracción. Rebaje en el volumen de negocios con acciones, del casi 17%, pero siendo el retroceso desde una base ya menguada en el año anterior. Disparada del dólar, para mellar en grado sumo la cuenta de la «capitalización bursátil» de las compañías (donde el «IAMC», seguramente, produce la división sobre el nivel del dólar oficial) y aguas que continúan bajando, en el caudal necesario de los negocios. En el correr de los primeros días de agosto veremos la llegada de «trimestrales» a junio, las «memorias» llegarán unos cuantos días más tarde, como para incorporar un dato más a los que hacen a las evaluaciones. Por ahora, todo parece depender de lo que hagan otros -con algunas frases mágicas, o reacciones ante medidas- para que nuestro Merval alcance a enganchar su vagón y lograr algo de tracción.
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