1 de agosto 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Se concluyó julio y lo que viene es otra zona de incertidumbres, en el mundo y aquí, que así como se presenta con chance de cambiar los ánimos, también puede mostrar otra horrible cara de desilusiones y problemas que se potencien. Atravesando por el plano de aquellas medidas que se sintetizaron en el «haremos lo necesario», queda pendiente saber de qué se trata lo que se instale en Europa. Y si aquello que los políticos están dispuestos a conceder, llena las expectativas -que en el suspenso se van haciendo excesivas- de los que juzgan, y toman actitud, frente a la realidad de los mercados. Por el momento, es poco lo que se menciona acerca de esa enorme pérdida agropecuaria en Estados Unidos, situación que no toma al país en buenos momentos y que -seguramente- poseerá un costo elevado para sus cuentas. Suponemos que en algún punto esto deberá tomar mayor incidencia, y titulares, que salgan de tomar a los europeos como la única fuente de generar motivaciones. Será, eso es seguro, un agosto preñado en emociones, y varias de ellas prometen resultar de grueso calibre. Resta saber el tipo de impacto que causarán y, más importante, si serán favorables o para crear más decepción y confusión todavía.

Por aquí, los condimentos son livianos -en comparación con lo exterior y cuando- en el día de mañana se llevará a cabo el acto por el 158° Aniversario de la Bolsa, donde cierto suspenso se palpa: en cuanto a las palabras que dirija el Presidente de la entidad, Adelmo Gabbi, y aquello que difunda la presidente de la Nación, Cristina de Kirchner. Un simbolismo de la época que se vive, y de cómo están las cosas en el ámbito bursátil es que en los medios se ha dado trascendencia al acto: en función del «pago del Boden 2012» y todos los pormenores, y reflexiones, que habrán de girar en torno a ello. Ni el motivo del festejo en sí, mucho menos el segmento de los títulos privados, parecen ocupar un primer plano -ni siquiera un segundo- en la reunión programada. Que se lleva adelante ya pisando agosto, el mes que trae los peores recuerdos en el historial de nuestra Bolsa de Comercio. Y que, estadísticamente, resulta de los nada favorables para la tendencia. Allí brillarán los «Boden», el de ahora y el que viene, en tanto la visita presidencial será enmarcada por un mercado de acciones que toca fondo en sus negocios (con el lunes haciendo $ 25 millones). Y que trata de mantener la vertical del índice, a los tropiezos. Esperar por algún anuncio dirigido a ello es como soñar despiertos. Así parece...

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