28 de septiembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

 Asesores financieros II: sobre disposiciones de la CNV para reglamentarlo y crear un Registro de Idoneidad Profesional. En esta segunda parte, iniciamos por la vieja prédica de esta columna alguna vez poder aplaudir normas y políticas dirigidas a restaurar un sistema bursátil local del que cada vez queda menos. Por ahora, es a la inversa, se trabaja sobre el marco -cuando ya casi no existe el cuadro- y adosando medidas de raíz internacional, como si con ello se estuviera mejorando la ubicación de nuestro mercado. Mientras esto sucede, el círculo de la pobreza de negocios, empresas cotizantes, inversores cada vez ahoga más. En el día de hoy continuamos con lo dispuesto sobre otorgar certificación profesional a los que se desempeñen como asesores.

Y dentro de cierto tiempo, puede que los que se reciban no tengan casi nada que asesorar -al menos, en acciones- por más que ya dimos opinión al respecto, está bien que se procure verificar idoneidad, en los que asesoran capital de terceros (un tema muy delicado). Después, lo que comenzamos por comentar ayer pasaba por creer que se trata de un campo limitado para suponer que esto será un escudo protector para la gente (que queda).

Baste pensar en la crisis global, en los casos más sonados que se anotaron con los peores fraudes y estafas al inversor para comprobar que los Ma, los de Goldman Sachs, los que acaban de defraudar con la tasa Libor, y tantos otros, eran gente sumamente preparada. Personajes a los que, seguramente, no se dudaría en otorgarles una certificación de idoneidad. Y que ellos, encantados, lo utilizarían como emblema para poder atrapar a más incautos. ¿Cómo probar que el que asesora es un sujeto que no está preparado? Si es por los resultados, pues que hasta a los mayores talentos de la inversión las cosas -muchas veces- les han salido mal. Así como hay grandes intuitivos, que «olfatean» los cambios y las tendencias. Además, no se menciona qué sanción les podrá caber a los que asesoren sin poseer el certificado oficial. Y si es factible que ello suceda, cuando haya personas que decidan poner su dinero en manos de quienes consideran, ellos, que son idóneos. En definitiva, poseemos hoy normas contables de corte internacional, se sumarán los «asesores idóneos»; colabora esto en mostrar un sistema con formato de primer mundo, el problema es que lo llenamos con un mercado que todavía se anota como «fronterizo». Sin estímulo alguno para crecer.

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