11 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Algún «fantasmita» habrán creído ver por el piso del NYSE los operadores que siempre tienen presente la zona más legendaria y peligrosa de un ejercicio: la de octubre. Esto no apareció en las primeras ruedas, pero lució como poco usual que al Dow Jones le hayan recortado un 0,8% de su nivel anterior en la rueda del martes. El lunes no llamó la atención con una leve baja del 0,2%, que está dentro de esa especie de «regulador» que dan la impresión de tener funcionando casi siempre. Los europeos se desploman hasta un 3%, los otros americanos decaen naturalmente en medidas de un 2%, pueden flaquear los asiáticos: pero el Dow se limita a un rebaje administrado, que suele estar en el 0,2%. Por eso, el 0,8% del martes causó impresión, no por el calibre del descenso, sino por haber vulnerado aquellos límites constantes. Octubre ha sido estudiado por todas las mentes bursátiles, desde todo ángulo y causales probables, pero, no se encontró una respuesta -absoluta y admitida- acerca de representar un cráter y poseedor de los mayores perjuicios históricos. Teorías se han lanzado por decenas, donde se incluyen desde lo estacional hasta la incidencia de los «derivados» y sus vencimientos, o acaso lo de la profecía autocumplida.

El temor que invade al llegar a un mes que arrastra a esos «fantasmas» del pasado, que lleva a que casi todos adopten estrategias de preservación. La historia no tiene por qué repetirse, octubre es un mes como cualquier otro, todo depende de cómo esté la tendencia, etc... Sí, pero -por las dudas- mejor ponerse a cubierto. Una sola rueda no significa nada para advertir lo que vaya a suceder. Lo del martes y su salida del marco deberá tener una secuela en lo venidero, como para que la leyenda tienda a cobrar su tributo nuevamente. Saliendo de la zona específica de Wall Street, en verdad que resultó una rueda muy mala para todos. Y a falta de novedades con algún perfil positivo solamente flotó una nueva advertencia del Fondo Monetario acerca de economías que se van haciendo más complicadas y sin que surjan síntomas de mejorías. Lo que se dijo, en síntesis, es que el organismo observa que la crisis va hacia terrenos todavía más áridos. El Merval lo sintió también con dureza, asumiendo en una rueda las dos que se juntaron por el feriado del lunes. Octubre ha llegado -y no ha pasado-, un mes que agita sus «fantasmas». Y que, cuando no dañan, seguro que asustan.

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