15 de febrero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Estamos a mitad de febrero; por estos días el mercado bursátil está dentro de su propio «corralito» -el que fue creado desde inicios de diciembre- como dando espaldas a lo que suceda en el exterior y hacer su propio juego. Con exuberantes porcentuales que, de ser siempre hacia arriba, hasta final de enero, también debió saborear lo amargo de una semana dura en el derrape de precios. Sin mayores motivaciones a la vista, quedando a opción de cada observador atribuir las causas, la relación con lo sucedido en el canal del «dólar paralelo» fue la única que -para nosotros- sirvió de justificativo, en ambas direcciones. Pero, en verdad, eso ya es pasado y la Bolsa -al mirar hacia adelante- ya debe visualizar una zona de territorios pantanosos a los que se llega a partir de abril. Congelamientos, postergaciones tarifarias, sindicatos que no están dispuestos a ceder en sus metas irán generando -en el mes y medio por delante- un «bolsón» de expectativas, especulando con qué irá a suceder de abril en adelante. De qué modo saldrá la presión que se acumule, con la alternativa -que no es utópica- de que la zona del congelamiento sea nuevamente corrida por otro par de meses. En todo caso, qué ocurrirá con los números de los balances de las cotizantes (mínima esencia de la economía general). No es pesimismo pronosticar que, en buena parte de los rubros de actividad industrial, más las de energía, se verán descender escalones en los resultados respecto de 2012. Por otra parte, no hay manera de desafiar tal lógica de precios maniatados: con suba de costos y de gastos, acaso también con un nivel de consumo más amesetado. Esto ya debería constituir una barrera para los movimientos excesivos en las cotizaciones. Y en esto no valen las apelaciones que comparan si el precio de una acción local es inferior a un dólar (en los años 70 -recordamos- la comparación era todavía más grotesca. Se decía que la mayoría de las acciones costaban menos que una «cajita de fósforos», pero el tema era que nadie las quería...). El pensamiento de febrero debería ya estar puesto en abril, en tren de tener que presenciar nuevas disparadas alcistas creadas en medio de la nada. Si aparecen las «manos amigas», todo puede suceder. Pero tales manos son las que salen a cosechar sin más apego por lo bursátil que un tramo de placer.

Ya sea que se levante el conocimiento, o siga, algún efecto «ruidoso» se está gestando para abril.

Dejá tu comentario