21 de febrero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Ahora apareció un nuevo combustible, para que los ingeniosos de Wall Street consigan sostener el ánimo arriba, cuando otros estimulantes ya no daban resultados. Colocar a la práctica de las «fusiones» empresarias, como la gran propulsión para un Dow Jones que solamente reconoce los avances y siempre elude las verdaderas «correcciones» purificadoras. Y tomar cuestiones particulares entre dos compañías, como una virtud para el conjunto.

Fusiones que, en cada caso, responden a cuestiones puntuales y -dentro de ellas- también indican que el mal estado en los negocios obliga a que dos «enemigos» de siempre deban unir fuerzas para poder subsistir. Y las motivaciones y necesidades que llevaron a ello pertenecen también a un circuito reducido a las sociedades involucradas. Ya esto se ha podido ver también claramente ante la llegada de balances. Y cuando se capturan para el elogio los que llegaron con buenos números (o el mentado «mejor de lo esperado»), haciendo de ellos una catapulta para que el conjunto del mercado marque otra mejora. Dejando de lado, con total facilidad, aquellos números de otras empresas, que han sido muy decepcionantes.

Lo que sucede con el estado económico general, mientras se sigue transitando por una crisis que no cede en ninguna parte, es dejado en segundo plano y suplantado por hechos que derivan del propio seno del mercado: falseando una ley básica de la Bolsa, que habla sobre «la Bolsa es un espejo reflejando lo que sucede en el contexto, e incapaz de crear sus propios motivos...». Por detrás del segmento accionario que integra el Dow Jones están las «tecnológicas» unidas que ya dieran el enorme susto del año 2000 (salvado por las «zorrerías» de Greenspan) con su desplome y su insólita «exuberancia» fuera de control.

Hoy se están remitiendo los síntomas, capaces de llevar a otro colapso. Y allí se producen crecimientos fantásticos -bautizados como «El club de los mil millones»- donde hay compañías de ese rubro que, apenas en formación, sin siquiera poseer facturaciones robustas, alcanzan valorizaciones por encima de los mil millones (o mucho más). Ahora ha debutado la modalidad de ver en las «fusiones» una fuente espectacular de energía, para todo el mercado.

La imaginación todo lo puede mientras haya muchos que crean en lo que se les dice. Fascinante.