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Cupones bursátiles
Nada puede estar escrito en tal sentido, no existe una marca justa para señalizar de dónde no se puede pasar en el vuelo. Por lo que queda solamente a visión y olfato -de cada operador u observador- imaginar en qué punto se dibuja tal línea, que indique haber arribado al techo. Zona donde suelen surgir los movimientos contradictorios, mezclando a lo que siguen yendo que se cruzan con los que ya vienen. Intercambio de órdenes donde predominan, alternativamente, las ofertas y la demanda, para producir lo que se ha visto -especialmente- en el Dow de la semana. Caer una rueda, repuntar en la siguiente, volver a retroceder o culminar el período dentro de desarrollo pleno de dudas y confusión. De ser así, lo que falta de abril resultará territorio para analizar sin pasiones, con mucha calma.
Para llegar a tener idea, aproximada, sobre el "punto de cocción" en que se hallan los índices, que han sido demasiado impactantes en su trayecto sostenido. Por aquí -lo fuimos marcando en comentarios diarios- lo que sobresalió fue la dependencia mostrada por el indicador local respecto del exterior.
Abandonando sus arrestos individuales, como tantas ruedas se ha visto, moviendo sus saldos de acuerdo con lo que sucedía con el principal índice global.
Después, las notas particulares de siempre, que esta vez fueron patrimonio de Tenaris y a través de acumulación de negocios, consecutivos, dejó a otras plazas clave bastante alejadas de tal brillo.
Sin saberse muy bien a qué motivación, o al surgir de virtudes inéditas, o bien si tal movimiento poseía otro componente (de índole extrabursátil). Pequeñas "delicias" de nuestro mercadito doméstico, que mantuvo -en buena parte, por Tenaris- un caudal de negocios bastante respetable. Esta semana estará cargada de lo que mencionamos antes, la vigilante mirada de muchos grandes jugadores globales, esperando que se vuelva al curso natural, o para ver si hay que preparar: levantar campamentos. Atractivo.

